Hace quince días, un comerciante platense contaba en un video que necesitaba vender 4500 sándwiches para poder pagar sus deudas. La respuesta llegó rápido y de todos lados: hubo quienes compraron uno para comer y quienes pagaron a la distancia, sin intención de retirar el pedido, con un único fin: que ese sándwich llegara a alguien que lo necesitara más que ellos.
Ese pedido se cumplió este domingo. Con la lluvia cayendo sin pausa sobre La Plata, el comerciante salió desde su quesería con el auto cargado para repartir, uno por uno, los sándwiches que la comunidad había pagado a distancia. Todo quedó registrado en un nuevo video que el mismo protagonista ya se encargó de hacer circular en redes.
“No lo hacemos por las vistas”
“Hoy salimos a regalar sándwiches”, dice frente a la quesería, minutos antes de subir al auto. Explica que hubo gente que pagó “a distancia” y sin intención de pasar a buscar su pedido, con la idea de que fueran donados. Invita a sumarse a quien esté del otro lado de la pantalla y arranca la recorrida bajo un cielo gris que no da tregua.
El primer encuentro es con un hombre que junta cartón con un carro. “¿Te podemos dar un sándwich?”, le pregunta, y le cuenta de la campaña antes de despedirse con un “que lo disfrutes”. La respuesta es simple y va directo al pecho: “Bendiciones, gracias”.
Ya en el auto, con la lluvia golpeando el parabrisas, llega una de las frases que resume el espíritu de la jornada: “Recuerden que este video lo estamos haciendo no por las vistas ni los ‘me gusta’, sino porque tenemos el compromiso de que mucha gente nos donó y nos compró un sándwich para que nosotros lo entreguemos a gente que lo necesita”.
Sándwiches de mano en mano, bajo la lluvia
La recorrida sigue por distintos puntos de la ciudad. Hay entregas a personas que están en la calle, a quienes se guarecen en un cajero automático, a vendedores de un puesto callejero y a familias sentadas en una plaza.
En cada parada se repite la misma escena: el ofrecimiento, el gesto de recibir el sándwich y un agradecimiento que, en más de un caso, se convierte en una bendición de vuelta.
“Que tengan buenas tardes”, dice en una de las paradas. “Y vos también, ¿eh?”, le responde un hombre en la plaza, antes de sumar su propio deseo de bien. La lluvia no afloja en ningún momento del recorrido, pero tampoco frena las entregas.
El video se cierra con un mensaje en pantalla que funciona como síntesis de la jornada: “Hermoso domingo. ¡Gracias a quienes lo hicieron posible!”.
Aquello que se inició como una campaña para salir de una deuda terminó, quince días después, convertido en una cadena de favores que unió a quienes compraron a la distancia con quienes más necesitaban un plato de comida ese domingo.
En el medio, un comerciante platense que decidió no guardarse nada para él.


