La muerte de Diego Maradona volvió a ocupar el centro de la escena en los Tribunales de San Isidro, donde comenzó la etapa de alegatos del juicio que busca determinar si siete profesionales tuvieron responsabilidad penal en el fallecimiento del ídolo. Después de meses de audiencias, declaraciones de testigos, peritos e imputados, la fiscalía presentó su acusación y sostuvo que el desenlace pudo haberse evitado.
El fiscal Patricio Ferrari fue el encargado de abrir esta instancia y apuntó directamente contra la forma en que fue atendido Maradona durante sus últimos días. Según planteó, el exfutbolista atravesaba un cuadro de extrema complejidad cuando fue trasladado a la casa de Benavídez, donde permaneció hasta su muerte, el 25 de noviembre de 2020.
Para Ferrari, la vivienda no reunía las condiciones necesarias para asistir a un paciente con esas características. Durante su exposición cuestionó que allí no hubiera elementos básicos para responder ante una emergencia, como un desfibrilador, una ambulancia, un botiquín adecuado o insumos médicos suficientes.
La fiscalía también puso el foco en los signos que, según los peritos, presentaba Maradona antes de morir. Hinchazón, edemas y modificaciones en su estado general fueron mencionados como señales que, de acuerdo con la acusación, debieron haber encendido las alarmas del equipo que estaba a cargo de su atención.
Ferrari sostuvo que el deterioro no ocurrió de manera repentina. La hipótesis del Ministerio Público Fiscal es que se trató de un proceso que se desarrolló durante varios días y que la falta de una intervención adecuada terminó aumentando el riesgo para la vida del paciente.
Juicio por Diego Maradona: comienzan los alegatos y se acerca la definición sobre los siete acusados
Uno de los momentos más fuertes del alegato ocurrió cuando el fiscal cuestionó el acta de externación firmada antes de que Maradona quedara bajo cuidado domiciliario. Ferrari sostuvo que ese documento fue utilizado para intentar repartir responsabilidades y, durante su exposición, llegó a romperlo frente al tribunal.
También cuestionó las explicaciones brindadas por los acusados durante el debate. Según señaló, las distintas declaraciones que fueron incorporadas al juicio no lograron modificar la interpretación que sostiene la acusación sobre lo ocurrido.
El segundo fiscal, Cosme Iribarren, concentró parte de su exposición en reconstruir el estado de salud de Maradona y sus antecedentes médicos. Su planteo fue que no podía analizarse lo sucedido únicamente desde la operación por el hematoma subdural que había atravesado poco antes.
Para la fiscalía, Diego tenía un historial clínico complejo que exigía una evaluación integral. Iribarren sostuvo que la evidencia reunida durante el juicio permitió descartar la idea de que se trataba de un paciente sin factores de riesgo que murió inesperadamente.
Los fiscales también cuestionaron la decisión de mantenerlo en una vivienda particular en lugar de garantizar una atención con mayores recursos médicos. Esa situación constituye uno de los ejes centrales de la acusación contra los profesionales que participaron de la atención de Maradona.
La fiscalía sostiene que existieron acciones y omisiones que incrementaron de manera indebida el riesgo al que estaba expuesto el exfutbolista. La acusación apunta a que quienes estaban involucrados en su cuidado conocían su vulnerabilidad y, aun así, no actuaron de acuerdo con las necesidades de un paciente de semejante complejidad.
La defensa de los acusados
La versión de la fiscalía contrasta con lo declarado por los siete imputados que continúan sometidos a juicio. Leopoldo Luque, Agustina Cosachov, Nancy Forlini y Pedro Di Spagna rechazaron durante sus últimas exposiciones haber ocupado el lugar de médicos tratantes con responsabilidad directa sobre todas las decisiones.
Luque sostuvo que su participación estuvo vinculada a la coordinación de distintos aspectos de la atención, pero negó haber sido el médico clínico responsable de la internación domiciliaria. Además, mantuvo su postura de que Maradona sufrió un episodio cardíaco súbito, agudo e imprevisible.
Cosachov también rechazó ser presentada como responsable de la atención integral. La psiquiatra explicó que había considerado que Maradona necesitaba una internación en una clínica especializada, aunque señaló que esa alternativa requería su consentimiento y que finalmente se avanzó con la modalidad domiciliaria.
Forlini, en tanto, explicó ante el tribunal que su función dentro de Swiss Medical estaba relacionada con la recepción y autorización de indicaciones médicas. Según su versión, las decisiones sobre el tratamiento correspondían a los profesionales que habían asumido ese rol.
Di Spagna fue todavía más contundente al rechazar que se lo ubicara como médico tratante. Dijo que había intervenido para elaborar un informe y que sus indicaciones tenían carácter de sugerencias, sin capacidad para modificar por su cuenta la conducta médica adoptada.
A ellos se suman el psicólogo Carlos Díaz, el enfermero Ricardo Almirón y el coordinador de enfermeros Mariano Perroni.
Los siete enfrentan una acusación por homicidio simple con dolo eventual. Para la fiscalía, la conducta de los profesionales tuvo incidencia en el desenlace fatal. Las defensas, en cambio, buscan demostrar que la muerte fue consecuencia de un episodio cardíaco que no podía ser anticipado ni evitado.
El juicio entra en su tramo decisivo
Con los alegatos comenzó la última gran etapa del debate. Después de la exposición de los fiscales será el turno de las querellas y luego de los abogados defensores, que tendrán un tiempo determinado para desarrollar sus argumentos ante el tribunal.
El proceso llegó hasta esta instancia después de meses de audiencias y tras la anulación del primer juicio, que quedó frustrado por el escándalo protagonizado por la jueza Julieta Makintach.
Ahora, los jueces deberán evaluar la enorme cantidad de pruebas incorporadas durante el debate y contrastar las posiciones enfrentadas de la fiscalía, las querellas y las defensas.
En el centro de esa discusión estará una pregunta que atraviesa todo el proceso: si la muerte de Diego Maradona fue un desenlace inevitable de su delicado estado de salud o si las decisiones tomadas durante sus últimos días contribuyeron a que el final fuera fatal.
La respuesta quedará en manos del tribunal cuando llegue el momento del veredicto.


