Un teléfono celular permitió descubrir una trama de abuso sexual, amenazas y sometimiento que involucraba a niñas de entre 12 y 14 años. La investigación contra Osvaldo Chico terminó con una condena a 30 años de prisión y una medida adicional para impedirle utilizar dispositivos con acceso a internet y redes sociales mientras permanezca alojado en una unidad penitenciaria.
La resolución fue dictada por María Mercedes Rico, jueza del Tribunal en lo Criminal N.º 2 de Bahía Blanca. El expediente, impulsado por la fiscal Agustina Olguín, de la UFIJ N.º 3, expuso una particularidad que agravó el caso: Chico ya había recibido una condena por delitos contra la integridad sexual y continuó con sus maniobras durante su paso por prisión, las salidas transitorias y el período en que estuvo bajo libertad condicional.
Para llegar a las menores, el hombre recurría a perfiles falsos en TikTok, Instagram, Facebook y WhatsApp. Desde esas cuentas conseguía establecer contacto con las chicas y luego las sometía a presiones y amenazas. Si no cumplían con sus exigencias, les advertía que podía matar o lastimar a sus familiares. Mediante ese mecanismo obtuvo fotografías y videos íntimos y las obligó a realizar prácticas sexuales coercitivas.
Uno de los hechos acreditados tuvo como víctima a una niña de 13 años. Chico la sometió sexualmente con acceso carnal en al menos cuatro oportunidades en Carmen de Patagones. La investigación también estableció que ingresó a la vivienda de la menor para concretar los abusos.
Otro episodio tuvo como víctima a una nena de 12 años, a quien el acusado creía su hija biológica. Le reclamaba material pornográfico y la instaba a autolesionarse y a someterse a prácticas degradantes. Una prueba genética descartó que existiera un vínculo biológico entre ambos.
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Un hallazgo que permitió reconstruir los abusos
La causa comenzó a tomar forma cuando una prima de una de las víctimas encontró conversaciones en un teléfono celular y advirtió lo que estaba sucediendo. Ese descubrimiento llevó a la familia a radicar una denuncia en la Comisaría de la Mujer de Carmen de Patagones.
A partir de esa presentación, los investigadores realizaron allanamientos y pericias informáticas. Los especialistas en Cibercrimen lograron conectar las líneas telefónicas y los perfiles investigados con un celular Samsung utilizado por Chico. En el dispositivo también encontraron representaciones de menores en situaciones sexuales explícitas.
El análisis de los equipos permitió reunir evidencia sobre las identidades digitales empleadas y las comunicaciones mantenidas con las víctimas, elementos que formaron parte de la investigación y del debate oral.
La condena y una restricción para el uso de celulares
Para establecer la pena de 30 años, la jueza tuvo en cuenta la planificación de los ataques, la diferencia de edad entre el acusado y las víctimas, la vulnerabilidad de las niñas y el daño psicológico provocado. También ponderó que las conductas continuaran pese a la condena anterior y durante períodos en los que Chico había obtenido beneficios del régimen penitenciario.
Además de la pena de prisión, el tribunal dispuso una medida cautelar que le prohíbe disponer de teléfonos móviles con conexión a internet o acceso a redes sociales mientras esté alojado en la Unidad Penal N.º 4.
La decisión fue comunicada a las autoridades penitenciarias y al Juzgado de Ejecución Penal. La restricción busca impedir que el condenado vuelva a utilizar dispositivos digitales para contactar a menores desde su lugar de detención.


