Una persecución policial que terminó a los tiros, cuatro jóvenes muertos y una trama de encubrimiento marcaron para siempre a San Miguel del Monte, uno de los casos de violencia institucional más impactantes de la provincia de Buenos Aires, cuya herida todavía permanece abierta pese a las condenas judiciales dictadas contra varios efectivos.
Lo que había comenzado como una salida entre adolescentes terminó convertido en una tragedia. En un Fiat 147 viajaban Danilo Sansone, Gonzalo Domínguez, Camila López, Rocío Quagliarello y Carlos Aníbal Suárez, el joven que conducía el vehículo. Durante el recorrido, patrulleros de la Policía Bonaerense iniciaron una persecución que se extendió por varios kilómetros.
De acuerdo con la reconstrucción judicial, la situación escaló cuando los uniformados comenzaron a disparar contra el auto en movimiento. Las detonaciones impactaron sobre el vehículo mientras avanzaba a alta velocidad hasta que el conductor perdió el control y chocó violentamente contra un camión estacionado.
Mirá el documental sobre la “masacre de Monte”, de la que hoy se cumple un año
Como consecuencia del brutal episodio murieron Sansone, Domínguez, López y Suárez. La única sobreviviente fue Rocío Quagliarello, quien sufrió heridas gravísimas y atravesó una extensa recuperación tras permanecer internada durante meses.
En un primer momento, la versión oficial intentó presentar lo ocurrido como un accidente vial. Sin embargo, el avance de la investigación desmontó esa hipótesis. Registros de cámaras de seguridad, pericias balísticas y el video captado por un testigo resultaron claves para demostrar que la persecución incluyó disparos policiales y que la tragedia estuvo atravesada por un operativo irregular.
Uno de los datos más contundentes surgió de la autopsia realizada a Gonzalo Domínguez, que confirmó el ingreso de un proyectil policial en su cuerpo, elemento que terminó de consolidar la acusación contra los efectivos involucrados.
LAS CONDENAS
Con el juicio oral, el Tribunal Oral en lo Criminal N°4 de La Plata dictó fuertes condenas. Los ex policías Rubén García y Leonardo Ecilapé recibieron prisión perpetua al ser considerados coautores de homicidio agravado por abuso de la función policial y por el uso de arma de fuego. En tanto, Mariano Ibáñez y Manuel Monreal fueron condenados a 15 años de prisión por tentativa de homicidio agravado.

Las sentencias representaron un avance judicial clave para familiares y vecinos que durante años reclamaron justicia. Aun así, la Masacre de San Miguel del Monte continúa siendo una causa emblemática cuando se habla de violencia policial, abuso de poder y encubrimiento dentro de las fuerzas de seguridad.

