Lo extrañaba Estudiantes. Lo extrañó un largo tiempo. Pero una noche, en definitiva, parece haberlo recuperado. Edwuin Cetré volvió a ser ese jugador picante, desequilibrante, explosivo que el Pincha necesitaba. Antes de que se hiciera cargo del penal que terminó por encaminar un partido que se le había hecho cuesta arriba, ya era el mejor del equipo. Y lo coronó con ese 1 a 0 que ejecutó con mucha contundencia.
El penal era caliente. Porque en definitiva, después del esfuerzo que había hecho el equipo, tener esa chance a los 38 minutos del segundo tiempo venía cargada de una gran responsabilidad. Y al colombiano lo mandaron desde el banco a ejecutar esa falta que le hicieron a Carrillo. Y él se hizo cargo, a pesar de que el arquero de Gimnasia de Mendoza, Rigamonti, hizo todo para distraerlo. Pero súper concentrado, sacó un misil.
El festejo llegó con dedicatoria para su paternidad y, en definitiva, también con desahogo. Porque Cetré sabía que estaba en deuda en este semestre. Es cierto que fue un año difícil para él, en el que se le cayeron dos transferencias, primero a Paranaense y luego a Boca, nada menos. Pero si logra mantener este nivel, justo en esta recta final, con la semifinal de la Copa Libertadores en el horizonte, pues hasta habrá sido justo a tiempo. Y hasta para pelear un lugar.
“Trabajé mucho para esta oportunidad, demostré que estoy preparado, mis compañeros siempre me dieron para adelante. Pasó una semana complicada y esto sirve para cambiar los ánimos”, dijo el delantero en declaraciones a ESPN.


