Faltan apenas dos días para que Estudiantes y Flamengo se encuentren en UNO por la semifinal de ida de la Copa Libertadores y el estadio ya empezó a cambiar su fisonomía. Detrás de la expectativa de los hinchas y de la cuenta regresiva para una noche decisiva, hay un trabajo que avanza puertas adentro para que todo esté listo cuando la pelota empiece a rodar. El corazón del mundo Pincharrata se prepara para una de esas noches que quedan grabadas en la historia del club.
Uno de los movimientos más visibles tiene lugar en la platea de 115. Allí se lleva adelante el desmonte de un sector con el objetivo de generar más espacio para recibir a los hinchas de Flamengo. La modificación forma parte de la organización del encuentro y de la distribución de las parcialidades en un partido que tendrá un operativo especial por tratarse de una instancia decisiva de la competencia continental.

Pero los trabajos no se limitan a las tribunas. En distintos sectores del estadio se prepara la infraestructura necesaria para instalar los pulmones de seguridad, los espacios de separación que permiten ordenar la circulación y mantener la distancia entre los sectores destinados a las distintas parcialidades. Son tareas fundamentales para garantizar que el operativo esté listo antes de la llegada de los simpatizantes.

A la vez, UNO atraviesa otra transformación vinculada con las exigencias comerciales de la competencia. Parte de la publicidad que no corresponde a los acuerdos de la Conmebol está siendo tapada para adecuar el estadio a los requerimientos de la organización. Es una de las tareas que suelen quedar fuera de la mirada del hincha, pero que forman parte de la preparación de una cancha para una semifinal de la Libertadores.

Con las entradas agotadas para el público de Estudiantes, la expectativa crece a medida que se acerca el partido. Mientras los hinchas cuentan las horas para copar las tribunas, trabajadores y responsables de la organización avanzan con los últimos detalles para que el escenario esté a la altura de una noche internacional.
UNO ya empieza a respirar Copa. Entre los movimientos en la platea de 115, los espacios de seguridad que toman forma y los últimos retoques exigidos por la Conmebol, el estadio se prepara para recibir a Flamengo. A dos días del encuentro, el viaje al corazón de la cancha permite ver todo aquello que no siempre aparece durante los 90 minutos, pero que también hace posible una noche de Libertadores.


