La Supercopa Internacional que terminó con triunfo de Rosario Central por 3 a 1 sobre Estudiantes en Santiago del Estero sigue escribiendo capítulos. Y es que luego del durísimo informe de Darío Herrera contra Juan Sebastián Verón y varios protagonistas del Pincha, una nueva voz se sumó al escándalo. Se trata de uno de los guardias de Seguridad que interceptó al presidente del León al momento de ingresar al campo de juego, quien incluso le dio la derecha al árbitro en cuanto a los dichos del directivo.
En diálogo con Tenés que cerrar el estadio, destacó: “La idea era que no se arrimara a los árbitros y que pasara a mayores”. “Estaba como loco el pelado, ¿no?”, le consultó el entrevistador. “Mal. Y todo lo que relata el árbitro es todo…Le dijo todo eso”, sostuvo quien vivió el momento en primera persona. “Me di cuenta que venía Verón y traté de protegerlo, porque estaba sin policía, sin nada. Yo traté de no tocarlo, porque no nos dejan tocar a las personas, pero la idea era que no se arrimara al árbitro”, cerró con un testimonio que podría comprometer aún más al presidente de Estudiantes.
Lo concreto es que habrá que ver si desde el Tribunal de Disciplina de la AFA se llama a dar testimonio a los guardias de Seguridad del encuentro disputado el pasado sábado 26 de septiembre en el estadio Madre de Ciudades. A priori, una de las versiones dada a conocer concuerda con la de Darío Herrera, por lo que la historia, lejos de terminar, sigue.
El informe completo de Darío Herrera
Luego de que el club Rosario Central convirtiera el tercer gol, se generó un tumulto generalizado entre jugadores y cuerpos técnicos de ambos equipos. En ese preciso momento, ingresó al campo de juego sin autorización el señor Juan Sebastián Verón, presidente del club Estudiantes de La Plata, quien comenzó a agredir verbalmente a todo el equipo arbitral —pero en especial a mi persona— diciéndonos: “Hijos de re mil puta, hay que matarlos a todos, ustedes vienen mandados, hijos de puta, hay que matarlos a todos”, además de muchísimos insultos más.
Ante esta situación, la seguridad policial y varios colaboradores de su club intentaron frenarlo, dado que él quería avanzar hacia nosotros con el objetivo de agredirnos físicamente, algo que no llegó a concretarse. Asimismo, dicho presidente incitó a la violencia verbal al señor Marcos Alberto Angeleri y al señor Pascual Caiella, quienes también nos insultaron diciéndonos: “Hijos de remil puta, los vamos a matar, seca nucas de la AFA, corruptos” y muchísimos insultos más. Por su parte, estos colaboradores también tuvieron que ser separados por la fuerza policial.
A continuación, el señor Marcos Angeleri nos dijo que, con la plata que tenía él en el banco, podía pagarnos a todos durante toda la vida, coronándolo con un “corruptos hijos de puta”. Posteriormente, luego de la premiación y mientras nos dirigíamos al vestuario, continuaban los insultos de los colaboradores del club Estudiantes de La Plata. Finalmente, en cuanto al cierre, dejo constancia de que en un momento se realizó una confrontación en el túnel de los vestuarios, si bien no pudimos observar nada debido a que el equipo arbitral estaba en la mitad de la cancha escoltado por la seguridad policial.


