Es el capitán de un equipo que parece haber perdido otra vez el rumbo. Que cuando parecía encontrar una fórmula para salir adelante, volvió a derrumbarse, con cinco derrotas en seis partidos. Por eso, Gastón Suso sabe que hay que hacerse cargo. Y también, que la gente lo haya apuntado a él en el final del partido con Central, es un poco el precio de llevar ese brazalete que hoy pesa como nunca.
Lo concreto es que, pese irse resistido por los hinchas, el capitán igual dio la cara. Y no se escondió: “El resultado no refleja lo competitivo que fuimos, pero estamos en un momento complicado y hay que asumir responsabilidades”, aseguró, sin deslindar responsabilidades en el gol anulado ni en el arbitraje.
Luego, habló de lo que se viene para el Lobo. Y ahí, el capitán, casi que hizo una declaración de guerra, buscando levantar espiritualmente a sus compañeros: “Hay que mostrar fortaleza en este momento y saber que por delante nos quedan seis finales”, fue su mensaje.
Y en ese sentido, aseguró que ve al grupo comprometido con la causa, a pesar de la tercera derrota al hilo. En algún punto, que el equipo, con diez hombres, le haya competido de igual a igual a Central, le da argumentos para tener esas sensaciones. “Estamos muy fuertes como grupo. Eso me deja tranquilo. Estamos unidos, con mucha fortaleza. Sabemos la lucha en la que estamos y eso me da energía. Quiero jugar mañana”, tiró el defensor.

