¿Y la orden? ¿Y el protocolo? Una peculiaridad pasó inadvertida ante la vorágine informativa que se generó a partir del fallo de la AFA contra los jugadores de Estudiantes y Juan Sebastián Verón por el pasillogate. Y es que en el documento archivado bajo el número 6797, el Tribunal de Disciplina obvió referirse a un pliego que causó controversia: el boletín “fantasma” del Comité Ejecutivo que marcaba cuáles eran las indicaciones para realizar el homenaje a los campeones del mundo. Una resolución que -tal y como informó Cielosports– fue fechada en febrero pero creada y/o subida el domingo mismo luego de la victoria de EDLP frente a Rosario Central.
Los integrantes del Tribunal –Fernando Mitjans, Sergio Fernández, Jorge Ballestero, Ezequiel Iglesias Berrondo, Martín Peluso y Matías García– argumentaron su decisión en distintos aspectos. Que fue “una conducta contraria al debido respeto de un campeón” o que el haber negado el saludo simbólico afectó “la imagen del fútbol de alta competencia” justo cuando uno de los objetivos de la AFA es “ promover la integridad, la ética y la deportividad…”. Y que por tanto era “función de todos los Órganos Jurisdiccionales de AFA y de este Tribunal de Disciplina tomar todas las medidas con el objeto de preservar el buen nombre y los principios rectores del deporte Fútbol”.

Las largas explicaciones del Tribunal también hacen hincapié en un comunicado emitido por Futbolistas Argentinos Agremiados en la que se hacía hincapié en los valores de la “caballerosidad”, del “respeto”, de la “consciencia de que todos somos colegas”. Y que la decisión de Estudiantes entonces vulnera aptitudes como “el reconocimiento al mérito deportivo, caballerosidad y juego limpio, todos ellos protegidos por el art. 12 del Código Disciplinario”.
Incluso el fallo recalcó que eso último quedó refrendado “en la situación de los niños y niñas que acompañaban la salida al campo de juego, tomados de la mano de los jugadores del Club Estudiantes de La Plata: al darse vuelta y soltarles la mano para ejecutar el gesto de espaldas, los dejaron momentáneamente solos y desatendidos en un contexto de máxima exposición, transmitiendo un mensaje contrario al rol ejemplar que los futbolistas profesionales deben asumir frente a la niñez”. Pero, ¿y el protocolo?

En ninguna línea de la justificación de las medidas los integrantes del Tribunal explicaron la decisión figura siquiera una referencia al PDF emitido supuestamente por el Comité Ejecutivo el 12 de febrero (aunque fue cargado después, según se peritó informalmente). Sí citaron al Boletín 6625 al mencionar el descargo de Estudiantes: el club insistió en que no podían ser castigados por tal medida ya que no había pasado por la Asamblea de AFA. Extrañamente no hay otra mención ni siquiera para justificar su no aplicación.
¿Una señal de que el protocolo fue una estrategia para arrinconar a EDLP? ¿Y si todo está dentro de las normativas vigentes, por qué el Tribunal no lo usó? Preguntas que quedan sobrevolando una decisión que sigue generando revuelo en el fútbol y en la política argentina.

