El 1-1 entre Independiente Rivadavia y Gimnasia tuvo de todo. Un gol tempranero, un empate sobre el final, una extensa revisión del VAR y, como si todo eso fuera poco, un fuerte cruce entre los jugadores de la Lepra y Agustín Auzmendi. El delantero del Lobo quedó en el centro de la escena después del gol de Agustín Colazo, cuando su festejo desató la bronca de los futbolistas locales.
La historia había arrancado cinco minutos después del comienzo, cuando Juan Manuel Elordi puso en ventaja a Independiente Rivadavia. La Lepra defendió esa diferencia durante prácticamente todo el partido y parecía encaminada a quedarse con tres puntos importantes. Pero Gimnasia insistió y encontró el empate en el tramo final, en una jugada que además quedó varios minutos bajo revisión del VAR antes de ser finalmente convalidada.
Y ahí se encendió todo. Mientras los jugadores de Gimnasia celebraban el 1-1, Auzmendi gritó el gol con mucha efusividad. Una celebración que no cayó nada bien del lado local. Varios futbolistas de Independiente Rivadavia fueron directamente contra el delantero y se produjo un intercambio de empujones y reproches que obligó a intervenir rápidamente al árbitro Bryan Ferreyra. Los jugadores locales acusaron al delantero del Lobo por “cargarlos” por su pasado en Godoy Cruz, uno de los clásicos rivales de la Lepra. Pero el delantero del Lobo se defendió…
Después del partido, Auzmendi dio su versión de lo sucedido y buscó bajarle el tono a la polémica. “Grité el gol y los chicos se lo tomaron a mal”, explicó el delantero, dejando claro que, desde su mirada, no había existido una provocación puntual hacia los futbolistas de la Lepra. Una frase que, lejos de cerrar del todo la discusión, terminó de ponerle palabras a una escena que había quedado instalada como una de las imágenes de la noche mendocina, de la que en esa ciudad se sigue hablando.
El contexto también le agregó pimienta al episodio. El pasado de Azumendi en Godoy Cruz, por lo que su presencia en Mendoza ya tenía un condimento especial. Y el empate de Gimnasia llegó justo cuando Independiente Rivadavia sentía que tenía el partido controlado y que se le escapaban dos puntos en el final. En ese escenario, el festejo del delantero visitante fue suficiente para que la tensión acumulada explotara.
Al final, Gimnasia se llevó un punto y Auzmendi terminó siendo protagonista por una situación que excedió lo futbolístico. La Lepra se quedó con la bronca por el empate sobre la hora y el delantero del Lobo, en cambio, terminó explicando un festejo que generó una reacción inmediata. Un gol, un festejo, empujones y una polémica que quedó flotando en Mendoza después de un 1-1 que terminó mucho más caliente de lo que había empezado. Y del que todavía se habla…


