Lo que durante meses parecía una postura aislada de Estudiantes frente a la conducción de la AFA empieza a sumar aliados pesados dentro del fútbol argentino. “Se llegó a un lugar en el que no sé si quiero reconciliarme, pero quiero que esto realmente cambie”, había dicho Juan Sebastián Verón hace algunas semanas. Y tras la explosión de Diego Milito luego de la eliminación de Racing en Rosario, la respuesta de Ángel Di María y el sugestivo mensaje de Rodolfo D’Onofrio, el mapa político del fútbol argentino volvió a tensionarse.
Todo explotó después del triunfo de Rosario Central por 2-1 sobre Racing en tiempo suplementario, en una noche cargada de polémicas arbitrales en el Gigante de Arroyito. Las expulsiones de Adrián Martínez y Marco Di Cesare, sumadas a varios fallos discutidos de Darío Herrera y el VAR, detonaron la furia de Diego Milito, quien por primera vez desde que asumió salió públicamente a confrontar con la AFA.

“Nos sentimos robados, este fútbol argentino no da para más”, lanzó el presidente académico apenas terminado el partido. Pero no se quedó únicamente en la crítica arbitral. “El fútbol argentino está roto, los dirigentes tenemos que empezar a hablar”, agregó, dejando en claro que el conflicto ya trascendía lo futbolístico. Incluso deslizó una frase con destinatarios internos: “Me miran de reojo porque no soy del ambiente”.
Las declaraciones de Milito encontraron una rápida y durísima respuesta de Ángel Di María, gran figura de Rosario Central y referente absoluto del plantel rosarino. A través de sus redes sociales, Fideo defendió al Canalla y apuntó contra quienes instalaron sospechas alrededor del arbitraje.
“Cómo molesta que Central pelee todo, cómo molesta ver ganar a los equipos del interior”, escribió el campeón del mundo. Y luego redobló la apuesta: “Muchos de los que quieren cambiar el fútbol no pueden ni dirigir su club”.
El rosarino también puso el foco sobre una discusión histórica del fútbol argentino: la centralización política y mediática en Buenos Aires. “El periodismo más fuerte está en Buenos Aires, por eso los del interior siempre tuvimos que callarnos. Pero no nos callamos más”, disparó.

En paralelo, River también quedó involucrado en el clima caliente que rodea a Central. Luego de la clasificación del equipo de Marcelo Gallardo a semifinales —precisamente ante el Canalla— apareció la voz de Rodolfo D’Onofrio, quien dejó un mensaje cargado de suspicacia: “Después de lo que vi en Rosario, más que nunca la guardia alta”.
La frase no fue casual. “Guardia alta” fue históricamente una expresión utilizada por Marcelo Gallardo durante su ciclo para hablar de determinados manejos arbitrales y políticos alrededor de River. Y el posteo del ex presidente se dio, además, en un contexto en el que el club de Núñez ya había mostrado distancia institucional con la AFA al bajarse en marzo de las reuniones del Comité Ejecutivo.

Así, lo que comenzó como una crítica aislada de Juan Sebastián Verón terminó encontrando eco en otros sectores pesados del fútbol argentino. “Estamos en dos lugares distintos. Y vamos a estar siempre. La manera de conducir, las ideas… y todo lo que se va exponiendo”, había dicho la Brujita hace apenas semanas. Verón marcó un camino. Y ahora, el disgusto con la AFA parece haber encontrado nuevos aliados en Avellaneda y Núñez.

