Para que un milagro se materialice, el primer paso es creer. Y si hay un equipo que de eso entiende y mucho, es la Selección Argentina. La historia comenzó con la primera Copa América ganada allá por 2021, siguió en la Finalissima ante Italia en Wembley y tuvo su pico más alto en Qatar 2022, donde se rompió la maldición para Lionel Messi. Sin embargo, tras ello llegó una nueva conquista continental que sirvió para dejar en claro que Lionel Scaloni y los suyos siempre van por más. Y creen fervientemente en ello.
Allí radica la explicación de lo sucedido frente a Egipto horas atrás, con un encuentro que parecía definido. Con casi 80 minutos de juego, Argentina chocaba una y otra vez con su propia impericia y no encontraba los caminos para siquiera llegar al descuento. No obstante, el equipo creyó. Messi asistió de manera magistral a Cristian Romero, el propio capitán marcó la igualdad y Lautaro Martínez, cuando no quedaba nada, le puso un centro soñado a Enzo Fernández para un cabezazo que debe repetirse en cada escuelita de fútbol.

Al borde del precipicio como nunca en lo que va del Mudial 2026, la Scaloneta se dio medio vuelta y caminó en la dirección opuesta. De una eliminación que hubiera significado también la última vez de Messi con la camiseta que mejor representó, a volver a encender la ilusión nacional. Todo en poco más de 20 minutos de un partido que en todo momento se sintió como el último. Y no sólo en lo que respecta a los jugadores y cuerpo técnico, sino a cada uno de los 47 millones de argentinos que lo vivieron a miles de kilómetros de Mercedes-Benz Stadium en Atlanta.
Así, tras el milagro albiceleste, poco a poco fueron apareciendo reacciones de los hinchas, una más desopilante que la otra. Eso sí, con la misma carga emotiva con la que se vivió el cruce frente a los egipcios. En cada uno de los ejemplos se puede palpar el desahogo y esa sensación de que, a pesar de estar lejos de su mejor versión, el equipo sigue generando. Otro milagro de Argentina, que llama e invita a seguir creyendo, independientemente de los contextos.
Las mejores reacciones al milagro de la Scaloneta
Desafiando el frío, el tremendo cabezazo de Fernández generó una locura tal que un grupo de chicos terminó en plena pileta, festejando el agónico 3-2.
Varios otros terminaron arrodillados, llorando e incluso sin voz. Todo producto de un encuentro que puso al límite el corazón de todos los argentinos.
También hubo lugar para intentar ser parte. Otro grupo de chicos se volvió viral por estar leyendo la Biblia al momento del cabezazo. “Seguí leyendo”, le decían sus amigos, quienes veían venir un 3-2 soñado.
Varios otros no pudieron escaparse de su rutina diaria, por lo que el partido los agarró trabajando, yendo o saliendo del mismo. Lo dicho se dio en la localidad de Güemes, donde un colectivero fue protagonista de un video que sigue generando piel de gallina. Con el relato de fondo, el conductor seguía con lo suyo hasta el cabezazo del jugador del Chelsea. El grito desaforado se apoderó los pocos pasajeros y lo que siguió no se explica, se siente…

