A días de tener que visitar a Estudiantes por los octavos de final del Torneo Aperura, Racing vivió una noche para el olvido. El equipo de Gustavo Costas cayó 2-1 con Botafogo en Río de Janeiro por Copa Sudamericana, dentro de un partido en el que no le salió nada. Quedó tercero en su grupo y comprometido, con cuatro puntos y por debajo del Foago (10) y de Caracas (8).
Es tal el momento de la Academia que peor no le podrían haber salido las cosas en el Nilton Santos. De hecho, la jornada comenzó con un insólito gol en su propia valla de Marco Di Césare, quien nunca pudo despejar una pelota que parecía sencilla. Maravilla empató en el complemento en una jugada aislada, pero el alivió se desvaneció rápidamente.
Dentro de un trámite en el que nunca dio pie con bola, Facundo Cambeses, uno de los que venía siendo de los pocos rescatables de un semestre para el olvido, falló por duplicado y complicó todo. Primero calculó mal en un remate suave de Danilo que se le escabulló por debajo de su humanidad para decretar el 2-1. Y luego completó con expulsión sobre el final.
Ya sin modificaciones permitidas, Santiago Sosa debió hacerse cargo del arco. El capitán tuvo que ponerse la ropa del golero ahí mismo en el campo de juego, en una imagen que recorrió el mundo y que sirve para representar lo que viene siendo el desconcierto general del último tiempo en Racing. Todo esto, en la previa a un mata-mata con Estudiantes por el certamen local.

