Luego de jugar en la altura de Perú y de conseguir un importante punto ante Cusco, Estudiantes ya piensa en su próximo compromiso por el torneo Apertura: Racing por los octavos de final. La Academia, por su parte, cayó ante Botafogo en Brasil, profundizó aún más su crisis y pareciera tener la cabeza en cuestiones extrafutbolísticas.
Resulta que a tres días del choque entre ambos equipos en el Estadio de UNO, en Racing no se habla del probable equipo, de los preparativos para enfrentar al Pincha o de la táctica que usará Gustavo Costas, sino que el foco está puesto en la limpieza que pretende hacer el club de cara al cierre del primer semestre del año.
Una esperable y necesaria reestructuración del plantel que llegará a mitad de año entendiendo que algunos nombres ya cumplieron su ciclo en la institución y que otros ni siquiera estuvieron a la altura de las circunstancias. Entre ellos, justo antes de volver a UNO, se encuentra un viejo conocido pincharrata: Marcos Rojo.
El defensor central llegó sin rodaje en Boca y, fiel a su estilo, protagonizó muchos conflictos, tanto futbolísticos como ajenas. Su desempeño ante River y la insólita expulsión que recibió por un manotazo fueron la gota que rebalsó el vaso. A pesar de que el club tiene un opción de extensión de contrato hasta fin de año, ya tiene todo arreglado para salir a mitad de temporada.

Además, hay otros siete jugadores que integran la lista negra de la Academia: algunos completamente enfrentados con la dirigencia y que quieren dejar el club, como Gastón Martirena y Agustín García Basso; y otros que no rindieron o que no tuvieron minutos con Costas, tal es el caso de Damián Pizzaro, Ignacio Rodríguez, Santiago Solari, Alan Forneris y Matko Miljevic.
Jugadores desgastados, cuerpo técnico bajo la lupa, dirigentes apuntados y un cierre de semestre oscuro para la Academia. Así, desmotivado, clasificado por la ventana y complicado en la Sudamericana, llegará al Estadio de UNO buscando un manotazo de ahogado que lo saque del fondo y le permita resurgir.

