El jueves por la noche, Gimnasia y Huracán escribirán un nuevo capítulo en la historia de sus enfrentamientos en la Primera División. Y si bien será especial por las tres unidades en juego y por el objetivo que persiguen ambos tanto en el vigente Torneo Clausura como pensando en las copas internacionales del 2027, lejos estará de aquel que tuvo lugar en junio de 2011. El escenario, nada menos que La Bombonera; el “premio”, asegurarse un lugar en la Promoción y evitar el descenso directo. Drama en estado puro.
Aquellas jornadas se vivieron con muchísima tensión tanto en La Plata como en Parque Patricios. De un lado los dirigidos por Hernán Darío Ortiz y del otro los de Roberto Pompei. Mano a mano para definir al rival de un San Martín de San Juan que esperaba tranquilo por su chance de la vuelta a Primera. La historia terminó con desahogo para el Tripero, dentro de un encuentro con muchas incidencias, el cual se abrió con el gol de Lucas Castro a los 15 del primer tiempo y se selló con el de Claudio Graf en el segundo.
Sin embargo, con lo mucho que había en juego y la fricción de ambos conjuntos a flor de piel, Pablo Lunati, árbitro de aquel partido , terminó expulsando a Darío Soplán y Javier Cámpora, ambos futbolistas del Globo, a los 20 y 29 minutos de la etapa inicial. Ante lo dicho, el trámite se encaminó para un Lobo que terminó festejando con su gente esa primera salvación, pero que luego no podría repetir la gesta ante los sanjuaninos, para así acompañar a River y a Huracán a la Primera B Nacional.
Lo concreto es que en La Bombonera, Gimnasia contó aquella tarde con el apoyo de miles de fanáticos, quienes protagonizaron una histórica caravana para acompañar a los del Indio Ortiz. Desde distintos puntos de la Ciudad y la Región, como Plaza Malvinas, la intersección de las calles 144 y 63, Berisso y Ensenada, las filiales y los diferentes micros partieron para ser parte de una historia que empezó bien, pero no terminó de la misma manera.
A 15 años de aquel episodio y con presentes muy diferentes al de aquel momento, el Lobo y el Globo vuelven a verse las caras, pero ahora en el Palacio Tomás Adolfo Ducó y con un premio más jugoso a disposición: la chance de agregar tres unidades al saldo general y acercarse a las competiciones internacionales del año entrante. Todo muy lejano, por suerte para ambos, a lo sucedido aquel 22 de junio del 2011 en cancha de Boca.



