Gustavo Piñero tiene un extenso y largo recorrido. Hoy disfruta su tercer ciclo de seleccionado, pro el camino no le fue fácil. Debió abrirse camino en un país donde el entrenador de arquero no existía y desde su curiosidad y ganas de ser estudió a distancia a la mejor escuela: la de Italia.
De su gusto por el arquero que participa por el juego a preparar a cada arquero pensando en que sea el mejor sin importar el apellido ni la chapa. Eso lo llevó a ser uno de los entrenadores de arqueros más distinguidos del mundo.
Después de su paso por la Selección Argentina, donde vivió dos procesos, hoy se encuentra entrenando a los arqueros de la Selección México como parte del cuerpo técnico que comanda Gerardo Martino.
En diálogo con CIELOSPORTS, Gustavo Piñero revivió su camino, destacando cómo se formó, las posibilidades que tuvo y el por qué llegó a los lugares donde muchos desean estar y que se reserva para muy pocos.
“La parte técnica del arquero es importante, pero se puede mejorar. El otro aspecto es el táctico, al igual que la toma de decisiones, ese conjunto de cosas hace que tengamos un arquero moderno y si lo trabajas lo podes tener. Hoy le digo a los arqueros que sean respetuosos de lo que pido el técnico y que lo que se trabaja es lo que va a suceder, lo trabajamos mucho día a día con ellos y después lo hacen con el equipo porque el Tata te pide que no la tiren, sino que jueguen”, empezó la charla futbolera Gustavo Piñero.
El camino de Gustavo Piñero
“Yo sé que una vez quise ser entrenador de arqueros en un lugar donde no lo había, Argentina. En su momento yo seguía a la gente que trabajaba en Italia y me traté de formar para ser un entrenador de arqueros.
Soy un tipo serio, trabajador y no me meto con nadie. Soy sincero en mi trabajo y me dediqué al alto rendimiento, dejé de dar charlas y casi no subo fotos en las redes ya que no soy partícipe del nivel que se manejan hoy.
Es mi tercer período en selección, dos en Argentina y uno en México. No sé si aspiro a más, si a ganar cada partido. Tata (Gerardo Martino) me llamó porque tuvo mi curriculum y le hablaban bien de mí. Diego me llamó porque le hablaron bien de mí y entrené sin que me llamen a Chiquito (Sergio Romero) en Holanda para que llegue bien. No sé qué pasa, pero soy de trabajar y muy dedicado”.
De barrio cementerio a líder mundial
“Yo soy de barrio cementerio, todo me costó mucho, pero trabajé siempre con mucha dedicación. Yo no tenía a quién preguntarle, si la cagaba la cagaba yo. Era a prueba y error, a mi costaba hasta comprarme un BHS para poder editar videos. Tengo muchos amigos que me ayudaron y una buena base por haber estudiado medicina. Me tomo de la palabra pionero porque no había acá en Argentina.
Yo era regular como arquero, no era malo porque llegué a primera, me hubiera encantado entrenar como se entrena hoy”.
Los comienzos con Timoteo Griguol y Gregorio Pérez.
“Nombramos mucha gente de Gimnasia, pero quiero nombrar a alguien de Estudiantes que me ayudó mucho. José María Silvero, el primer día del curso de técnico me miró y me dijo por qué no levantas la mano y le dije que yo quería ser entrenador de arqueros. Al año siguiente el vino con Huracán de Corrientes a hacer una pretemporada a La Plata, y el Gato Sessa era el entrenador y ahí me pidió si le hacía la pretemporada a los arqueros.
Un día se me ocurrió presentar un proyecto en Gimnasia, no sé si lo vio Timoteo o se lo presentaron y un día vino y me dijo acá lo que necesites lo tenes. Él pensó que era para inferiores y de golpe un día me pidió si Bertoya podía entrenar conmigo. Después apareció Timoteo y miró el trabajo. A la semana me pidió si entrenaba a los arqueros de primera en la pretemporada.
Cuando se fue Timoteo, me dejó con Gregorio, alguien a quien admiro y me ayudó muchísimo. Al tercer día me corrí de la charla que daba y yo estaba juntando las pelotas. Terminó la charla y me dijo estás acá porque tengo confianza en vos y si hablo tenes que estar al lado mío”.
Día a día con Gerardo Martino en la Selección México
“Yo hace años que trabajo con Tata y perdimos dos Copa América y del dolor que tenía no podía salir de mi casa, pero parecía que habíamos matado a alguien. Perdimos un gran técnico en Argentina. Es un entrenador muy sabio, que respeta el trabajo del otro y muy serio para trabajar. Me llevó a México por mi curriculum.
El Tata, como todos mis compañeros, son enfermos de Newell´s. Cuando me tocó empezar a trabajar con él, entiendo que lo más importante que le pasó fue sacar campeón con el equipo de sus amores y en cada lugar que está llega a la final, puede ganar o perder, pero llega. Siempre está ahí, y con Argentina estuvimos ahí”.
Entrenar a Memo Ochoa
“Te puede tocar un arquero vivo, un arquero inteligente y un arquero que debe aprender. La verdad es que fui a entrenar a un arquero destacado. Estaba acostumbrado a trabajar con arqueros de 1.90mts y allá no. Pero tengo un arquero explosivo, obediente, tiene jerarquía y se suma a la idea de juego.
El resto de mi trabajo es igual que en todos lados. Busco lo que hace bien y lo potencio. En lo que falla, lo trabajamos y lo que le falta se lo enseñamos. Yo planifico, pero la programación de trabajo es a orden de lo que el técnico pida”.


