En Gimnasia dura la bronca por lo que fue la eliminación a manos de River por los cuartos de final del Torneo Apertura. El equipo de Ariel Pereyra jugó un flojo encuentro y el Millonario no tuvo que hacer demasiado para quedarse con un 2-0 que le puso punto final a la ilusión tripera. La desazón se hizo evidente apenas llegó el pitazo definitivo de Leandro Rey Hilfer.
Varios jugadores del Lobo se desplomaron sobre el verde césped dejando en claro el dolor por la caída y por una presentación bastante lejana a lo que se tenía en mente. Sobre todo por el camino del Mens Sana hasta esa definición: nada menos que ganando los siete partidos previos y habiendo dejado atrás a Vélez en Liniers por los octavos de final.

No obstante, lo dicho se profundizó después con lo que fue el pasillo luego de los vestuarios y de lo que seguramente fue una charla puertas adentro y de intimidad total entre los protagonistas. Pese a que se esperaba algún contacto con la prensa, los jugadores se fueron del Monumental en fila india y sin dar declaraciones.
Ni los referentes como Nacho Fernández, Nelson Insfrán, Lucas Castro o Ignacio Miramón, ni mucho menos los más jóvenes, brindaron detalles de cómo se vivió la derrota con River. Todo se dio en un marco de evidente tristeza y de probable bronca por cómo transcurrió una jornada que en la previa estaba marcada por la ilusión.
Para el grupo será momento de masticar el dolor, hacer la autocrítica pertinente y buscar volver mejor para un segundo semestre en el que piso deberá ser repetir. En tanto que el techo, llegar a la defición del Torneo Clausura y también pelear la Copa Argentina, en la cual ya se encuentra en instancia de octavos y a la espera de su rival.

