El gol con pinchadita que Facundo Farías marcó sobre el final del partido, el que Hernán Mastrángelo terminó anulando vía VAR por un topetazo light de Edwuin Cetré en la acción previa, hubiera decorado un partido redondo para Estudiantes. Que no rotó todo, que remixó, y que terminó llevándose de Córdoba una victoria importantísima por lo que representó para algunos apellidos. Y para el propio Pincha, que se metió en los playoff.
Alexander Medina puede tildar su primer objetivo como deté: la clasificación a los octavos de final del Apertura ya se consiguieron. Justo después de la primera victoria por la Copa Libertadores. Un EDLP reestructurado, que ya parece ir ensamblándose bajo la idea del Cacique incluso con ajustes, no brilló pero sí consiguió ser contundente en las pocas que tuvo. Y en cada arco.
Los partidos los ganan los jugadores, dice el refrán. Pues bien: hubo futbolistas que se llevaron sus propios tres puntos, al menos simbólicos. Brian Aguirre fue uno de ellos. Ese recorte hacia el centro luego de un slalom vertical y el posterior remate cruzado para sorprender a un Manuel Roffo que se tiró en cámara lenta permitió que el ex Boca demostrara por qué EDLP quiso tenerlo ante el riesgo de perder a Cetré. Un tiro preciso que se coló en el arco y que abrió un partido que hasta ese momento había estado complicado para el Pincha.
Tanto es así que si el arco terminó en cero se debió, en parte, a Fernando Muslera. Determinante en el primer sprint: el tiro libre que le sacó a Gastón Lodico cuando los plateistas todavía se acomodaban en sus butacas fue un ejemplo de lo valioso que es el uruguayo para este equipo. A pura reacción, achicó su primer palo y mandó la pelota al córner. Tiro de esquina del que inmediatamente después sacó otro remate que pedía red.
Dentro de lo conceptual también hubo éxitos. Como el de Ezequiel Piovi, equilibrista que hizo un buen tándem con Mikel Amondarain para poder distribuir y cerrar filas en los momentos oportunos.
Porque el fondo, con Ramiro Funes Mori y Santi Núñez nuevamente, funcionó pese a los desacoples iniciales y mantuvo la valla en cero. Porque Facundo Farías hizo todo bien en el área al definir ante Roffo y marcar un segundo gol consecutivo luego anulado desde Ezeiza.
Ganó, Estudiantes. Lo tenía que hacer para asegurarse la siguiente ronda. La próxima meta doméstica será quedar en el lote de 4 y de ahí, avanzar con la localía asegurada al menos en el primer cruce a eliminación directa. Para festejar. Para darle tranquilidad a Medina. Para seguir soñando.

