Apareció el equipo de Medina. Un triunfo contundente de Estudiantes pero con mucho aporte de su técnico. El equipo presionó bien arriba desde el inicio, le dio mucho protagonismo a los laterales y defendió la ventaja sin perder de vista el arco rival. Aprovechó los espacios y se llevó una goleada para el recuerdo.
El Pincha fue un dominador absoluto desde el primer tiempo. Salió a jugar decidido a buscar el arco rival y presionó bien arriba y de buena manera la salida de Central Córdoba. Forzó los errores del Ferroviario y, por momentos, no lo dejó jugar, lo ahogó. Un buen tramo inicial para el equipo de Medina donde mereció abrir el marcador.
Le faltó el toque final, la definición precisa. Siempre que llegó, definió de manera exigida o forzada y no logró vencer a Alan Aguerre, quien se mantuvo seguro bajo los tres palos. Eso sí, en la más clara del partido, tras el taco fallido de Cetré, la visita salvó un remate de Meza sobre la línea.

Defensivamente hizo un partido perfecto. Jugó lejos de su arco, Iacovich casi no intervino y no sufrió disparos peligrosos en contra, en parte por méritos propios y en gran medida por escasez de ideas del rival. Solo le faltó capitalizar en la red contraria el gran juego que mostró durante los primeros 45 minutos del partido.
Y todo eso llegó en el complemento. Sí, todo lo que no pudo concretar el equipo de Medina en la primera mitad lo hizo en la segunda. De entrada abrió el marcador con un excelente tiro libre de Castro y, a partir de allí, se destrabó todo. Luego de unos minutos de rebeldía visitante, el Pincha marcó el segundo a través de Amondarain e hizo lo que quiso.
Con muchos espacios y con poca resistencia, Estudiantes llegó una y otra vez, convirtiendo tres goles más gracias al ingreso goleador de Adolfo Gaich, quien se sacó la espina y en su primera gran noche en el club se llevó la pelota. El triunfo de Medina en UNO se hizo esperar, pero llegó y de qué manera. Una victoria para terminar de acomodarse en la Zona A y para soñar en grande.

