El ex jugador de Gimnasia, Luciano Aued, anunció este miércoles su retiro como futbolista profesional. A sus 38 años Luli decidió colgar los botines y lo posteó en sus redes sociales con una conmovedora publicación, destacando su paso por el Lobo, por Racing y Universidad Católica de Chile.
Luciano Aued colgó los botines tras una extensa carrera como futbolista profesional. El mediocampista categoría ’87 se inició en el fútbol infantil de Independiente de La Plata, pasó por Las Malvinas y luego al Lobo, donde hizo las divisiones inferiores y tuvo la posibilidad de debutar en el año 2007. En el club disputó 78 partidos y hasta tuvo la posibilidad de ser convocado a la Selección Argentina.

Tras el descenso en el 2011, Aued fue vendido a Racing, junto con Pata Castro, y en la Academia disputó 148 partidos, marcó dos goles y obtuvo el Torneo Inicial 2014. Tras seis temporadas, el volante partió a Universidad Católica de Chile, donde disputó 176 encuentros , marcó 31 tantos y obtuvo siete campeonatos.

Aued regresó al fútbol argentino y jugó una temporada en Unión de Santa Fe, donde disputó 19 encuentros marcando solamente un gol. Posteriormente se fue a Instituto de Córdoba, donde jugó en 10 oportunidades. La temporada 2024 la inició en Unión La Calera de Chile, donde disputó 21 partidos con un tanto convertido. Mientras que el último semestre de ese año jugó en Liverpool de Uruguay.
El anuncio de su retiro de Luciano Aued
Hoy me despido de mi carrera como jugador de fútbol. Le pongo punto final a lo que me apasionó y me va a apasionar hasta el último día: jugar a la pelota. Decir basta no es fácil y menos cuando amás tanto pero tanto lo que hiciste durante toda tu vida. Pero la verdad es que estoy vacío, no tengo nada más para dar. Siento que desde que tenía 3 años entregué mi vida por el fútbol y que siempre lo puse en un lugar principal. Lo puse antes que a mi familia, antes que a mi salud, antes que a cualquier cosa: siempre fue mi prioridad número uno.



Lo que más deseo en este momento es agradecerte a vos, querido fútbol, por haberme dejado cumplir el sueño que sólo algunos logran. Me permitiste compartirlo con mi hermosa familia y con mis amigos. Me sacaste mil sonrisas, mil llantos. Me salvaste de depresiones e, incluso, le diste sentido a seguir cuando partió mi viejo. Podría escribir muchísimas cosas más pero nada alcanzaría para poner en palabras la felicidad y, a la vez, la tristeza que siento porque esta etapa se termina.
¿El resumen perfecto? Aquellas tardes de chico cuando me mandaba alguna macana y mi vieja me decía que no iba a fútbol. El llanto que me provocaba es igual al que tengo hoy. Sólo que esta vez es definitivo.
Gracias, fútbol. Gracias toda la vida: siempre vas a ser lo más lindo de este mundo.
Se apagaron las luces en la cancha de pelotas.

