Marcelo Torres volvió a ser protagonista en Gimnasia. Una revancha. Un bombazo para hacer lo que más le gusta: el gol. El Chelo ingresó desde el banco frente a Atlético Tucumán y encontró el desahogo que buscaba, después de atravesar uno de los momentos más difíciles desde su llegada al Lobo. La sequía que databa de hace ¡cinco meses! se cortó con este 1-1.
No fue fácil el momento de ejecutar. El antecedente del último tiro penal que había ejecutado el Chelo se remontaba al 24 de julio, cuando falló un penal ante Racing en Avellaneda y sufrió una lesión muscular en esa misma ejecución. Facundo Cambeses le contuvo el remate y el delantero debió abandonar el campo de juego. Ahora, de regreso paulatinamente está demostrando toda su categoría. Y esta vez lo hizo en una instancia complicada, cuando la pelota quemaba.
La lesión en el isquiotibial derecho lo mantuvo fuera de las canchas durante 42 días, hasta su regreso frente a Tigre, en Septiembre. Desde entonces, Torres venía sumando minutos en busca de recuperar su mejor versión. Esta vez le tocó en una instancia clave: en el epílogo, se hizo cargo de ejecutar un penal pesado y lo hizo con categoría, rompiéndole el arco a Luis Ingolotti para poner el 1-1 que valió un punto rescatado.
El desahogo del Chelo Torres en el gol ante Atlético Tucumán
El delantero volvió a tener su oportunidad en el Bosque, en una noche con un significado especial por todo lo que atravesó durante los últimos meses. Un regreso al gol que representa mucho más que una conquista para el atacante de Gimnasia.


