La clasificación de la Selección Argentina a los cuartos de final del Mundial dejó una imagen que rápidamente se volvió viral. Lejos del banco de suplentes, Diego Simeone vivió el agónico triunfo ante Egipto desde uno de los palcos del estadio junto a parte de su familia, alentando a Giuliano Simeone, una de las piezas del equipo de Lionel Scaloni.
El momento más llamativo llegó en la jugada del tercer gol. Cuando Lautaro Martínez encaró por la banda para enviar el centro al área, el entrenador del Atlético de Madrid intentó mantener la calma y lanzó un repetido “¡tranquilos, tranquilos!”. Sin embargo, apenas la pelota terminó en la red, todo cambió.
El Cholo estalló de felicidad. Saltó, gritó, levantó los brazos y se abrazó con quienes lo acompañaban en el palco, en un festejo completamente descontrolado que reflejó la tensión con la que vivió el partido y el orgullo de ver a su hijo defendiendo la camiseta argentina en una cita mundialista, aunque jugando casi nada.
Las cámaras captaron toda la secuencia y el video no tardó en viralizarse en las redes sociales. Por unos segundos, Simeone dejó de lado el traje de entrenador para convertirse en un hincha más de la Selección, disfrutando de una clasificación sufrida y cargada de emoción.

