Leandro Cufré es, sin dudas, toda una referencia para Gimnasia. Porque nació en el club, brilló en Primera, hizo una gran carrera en Europa y ahora se está armando como entrenador. Ya fue técnico principal en Atlas y hasta el 2025 fue ayudante de Fernando Bocha Batista en la selección venezolana. Por eso, su sueño de dirigir al Lobo está latente. De hecho, fue uno de los candidatos a suceder a Fernando Zaniratto, aunque finalmente la dirigencia terminó optando por la continuidad de Ariel Pereyra.
De su carrera, de este deseo de dirigir a Gimnasia, de las enseñanzas de Griguol, su relación con Lionel Scaloni y hasta de su vínculo como compañero de Pep Guardiola, Cufré habló en su visita al estudio de La Cielo. Mirá todos los temas que tocó el ex defensor y actual entrenador de 48 años…
La chance que tuvo de dirigir al Lobo post Zaniratto
“Esto es fútbol. Muchas veces dependes de los resultados y en ese momento se había jugado el primer partido, al Pata le fue muy bien, se quedaron conformes con su forma de entrenar, ganó el otro partido, después ganó siete y se ganó esa posibilidad. Me explicaron en ese momento, estuve hablando con Carlos Anacleto, cortamos muy bien la negociación, quedamos de la mejor manera y se entiende perfecto”.
“Este es mi sueño, quiero dirigir Gimnasia y ojalá la Roma. Pasar como jugador y tener la posibilidad de dirigirlo, sería un afortunado”.
“Estoy acumulando ganas. Cuando salió lo de Lucho (Zaniratto), hablé con Brunatti, él conoció mi recorrido en Atlas, Cruz Azul, hay cinco jugadores en Atlas que están en la Selección y los hicimos debutar nosotros, en una situación complicada con el descenso. Me tocó dirigir siete partidos, con el equipo yendo al descenso, yo había salido de Santos Laguna y me llamó Rafa Márquez, que necesitaba alguien con pasado en el club, le dije que era mi primera experiencia y nos la jugamos, tuvimos el apoyo de la gente, estábamos últimos y le ganamos el duelo directo a Veracruz. Ganamos tres partidos de siete y mantuvimos la categoría, automáticamente el club que se vende y la organización del Santos Laguna compró Atlas, quisieron que sea el entrenador y dirigí durante un año, me llamó José Pekerman para ir a Venezuela y me fui con él”.

El riesgo que se asume de dirigir un club querido
“No me asusta nada, es trabajo y nunca pienso en el peor escenario. Soy positivo por naturaleza, esto es trabajo y me encantan los desafíos y me encantaba lo de San Lorenzo, estuve cerca, hablé con gente del club y tenía muchas ganas. Presenté un proyecto, hicimos un análisis, un diagnostico de los jugadores, de cómo encontrar resultados. La idea de juego les interesó mucho y hubo evidencia que nosotros mostramos, tenemos cinco puntos, me gusta incorporar al cuerpo técnico, Mariano Messera va a estar conmigo, Marcelo Lamas que está en Boca, el profe Vidal, es un cuerpo técnico muy humano, con gran experiencia de Mariano, el profe con Ramón en Arabia, Brasil, trabajamos en Venezuela y hicimos mucho campo, nos hicimos amigos. A Gustavo (Piñero) lo quiero conmigo, me dijo que va a estar apoyando pero no en campo”.
Su relación con Scaloni
“Cada año toma más valor el campeonato del mundo. Relación divina con Scaloni, Lio se quedaba en mi casa, durmió en Roma con mi familia, en Mónaco también, cuando agarra la Selección me llamó, tenemos una relación excelente. Con Romeo estuvimos en Miami juntos hace poco. Al Gringo lo compró La Coruña, me toca el tiembre a las 6 de la mañana, me tocó timbre y me dejó su auto porque lo vendían a España, era un auto muy bajito y no lo podía llevar a Pujato con el padre. Yo tenía un Gol (risas). Le lleve el auto al padre y me recibió con un costillar. Es un tipo sensacional, a veces no jugaba, en el Sub 20 arrancó de suplente. Es un gran termómetro para el equipo, cuando el equipo necesitaba bajar, él ponía calma, no jugaba tanto pero era fundamental en el grupo”.

La visión de Griguol
“Griguol vio que tenía condiciones para ser polifuncional. Pude jugar de central, de lateral y hasta un partido en el Gasómetro con San Lorenzo me tocó de volante central, teniendo que marcar a Gorosito”.

Su paso por la Roma
“Llegué a la Roma y no tenía lugar, el equipo venía de ser campeón y firmaron todas las figuras por largo tiempo, todos se querían quedar. Me tuve que ir al Siena a la Serie B y ahí pude jugar todos los partidos”.
Su estadía con Guardiola en el equipo italiano
“Ver jugar a Guardiola era una dulzura. El venía del Brescia, de una suspensión de dos o tres meses, él se juntaba mucho con los argentinos, no hablaba mucho italiano”.

Francesco Totti, el gran ídolo romano
“Totti era el Papa. Él no podía caminar en Roma. Siempre hablamos que recién ahora puede recorrer la ciudad tranquilo, en moto, antes no se podía. Conoció Roma después que se retiró, hablamos muy seguido, cuando voy nos juntamos mucho, también con Daniele De Rossi, que estuvo muy cerca de que lo pueda llevar a México cuando se dio lo de Boca. Francesco tiene un aura, buen referente, buen líder, hoy es difícil tener un buen líder dentro de la cancha, él era la extensión del técnico dentro de la cancha, con una mirada te ordenaba, como jugador retirarse a los 41 años no es fácil y como persona me saco el sombrero. Hoy es difícil que un jugador pueda lograr lo que logró él”.
Sus tiempos en Alemania y Croacia
“Juego en Berlín unos seis meses, me fue bien. Berlín hace uso de la opción mía y yo vengo acá que Gimnasia le gana a Rafaela, se queda en Primera, me llevo la emoción, desesperado me quise venir a Gimnasia. Me quede con bronca porque yo tenía 31 años, me voy a Croacia y en seis meses me encuentro jugando Champions. Te puede pasar que te va bien o mal, yo me moría de ganas. Venía con ganas de sumar, eran más las ganas mías que las de las personas que podían armar un proyecto bueno. Yo no escuche a nadie, no hubo contacto con el cuerpo técnico y fui yo el que insistí demasiado, quería volver, sentirme bien, termine a los 37 años, nunca tuve una operación, lesión, nada”.


