Gimnasia avanzó a los cuartos de final del Torneo Apertura y le tocará volver a un Monumental que, como a finales del Clausura cuando logró la histórica victoria con Fernando Zaniratto al mando, sigue caliente: es tan cierto que River se clasificó a la siguiente ronda como que lo hizo por penales, sin brillar ante un San Lorenzo que jugó con diez durante casi 90 minutos (desde los 31’ del primer tiempo hasta el segundo tiempo extra) y que desaprovechó dos match point además de estar a segundos de ganarlo antes de la tanda.
¿Cuál es el River que tendrá enfrente el equipo del Pata Pereyra? Los números inflan una realidad: si los hinchas hicieron tronar el estadio con un “que se vayan todos” segundos antes de que Juan Fernando Quintero pusiera el 2-2 y forzara la serie de penales fue porque la relación entre la gente y el plantel atraviesa una seria crisis. Luego de la salida de Marcelo Gallardo, aunque con Eduardo Coudet los resultados han sido positivos (de 13 partidos ganó 9, empató 2 y perdió otro par; uno fue el clásico ante Boca) el rendimiento sigue sin aflorar.

El equipo de Chacho apenas ha mostrado un buen rendimiento sostenido en la goleada 3-0 ante el Belgrano de Ricardo Zielinski. En el resto de los partidos, si bien ganó y hasta sostuvo su valla invicta, mucho tuvo que ver la reacción de un Santiago Beltrán que es figura: a los dos penales que tapó en la serie se sumó otro más en la Sudamericana y un sinfín de reacciones decisivas para sostener a River en partido en distintos contextos.
En esa línea, a excepción de la genialidad de Juanfer ante el Ciclón y del empuje de Marcos Acuña, quien está en un nivel como para jugar una nueva Copa del Mundo con la Argentina, desde afuera reclaman un ímpetu que todavía no aparece. El propio Coudet reconoció que el equipo está “pastoso”. Que le cuesta fluir. El temor a que un error derive en un gol, o a que se reviva la crisis que llevó al equipo a quedarse afuera de la Copa Libertadores y a no alzar títulos desde 2024, hace que las piernas no se suelten. Y eso está quedando en evidencia en cancha. De ahí el reclamo.
Los cantos de “jugadores, la c…”, “ponga más huevo” y hasta el “que se vayan todos” se explican desde ese lado. Aunque, a favor, River tiene dos cosas: variedad en la plantilla (ayer entró desde el banco Quintero, que jugará el Mundial; Acuña y Montiel tienen proyección de estar en Estados Unidos) y capacidad en ataque (promedia cerca de dos goles por partido en la era Coudet; sólo en dos encuentros terminó sin goles a favor).
Así está el adversario al que Gimnasia, entonces, puede llegar a lastimar. Manejando la ansiedad y el termómetro del estadio, el Lobo puede llegar a sacar ventaja de ese clima para dar el golpe y meterse en semifinales.


