Boca se quedó con las manos vacías en La Bombonera y ahora tendrá que ir a buscar la remontada a Brasil. El equipo de Rodolfo Arruabarrena perdió 1-0 ante Vasco da Gama por la ida de la semifinal de la Copa Sudamericana, en un partido que dejó una sensación amarga: un error defensivo le costó demasiado caro y, cuando tuvo todo para reaccionar, le faltó eficacia frente al arco rival.
La diferencia llegó a los 25 minutos del primer tiempo. Lautaro Di Lollo salió lejos, la pelota quedó viva y la jugada terminó con un centro que encontró a Adson completamente libre para cabecear y marcar el único gol de la noche. Una desatención que Boca pagó carísima, porque hasta entonces el encuentro no había establecido una distancia futbolística que justificara el resultado.
En el segundo tiempo, el Xeneize fue con todo en busca del empate. La expulsión de Carlos Andrés Gómez, de Vasco, le dio una ventaja numérica que Arruabarrena aprovechó para sumar variantes ofensivas y empujar al equipo hacia el área brasileña. Boca generó situaciones, estuvo cerca en varias oportunidades y hasta se encontró con los palos, pero la falta de precisión en la definición terminó convirtiéndose en su peor enemigo.
Boca tuvo argumentos y oportunidades para cambiar la historia, pero no logró traducir su búsqueda en goles. Del otro lado, Vasco resistió y se llevó un triunfo que vale mucho más que la diferencia mínima, porque ahora tendrá la posibilidad de definir la serie ante su gente.
La revancha se jugará el próximo martes, en principio en el Maracaná, donde Boca estará obligado a ganar para mantener vivo el sueño de alcanzar la final. El margen de error se achicó y el equipo argentino ya no tendrá el respaldo de su estadio. Deberá corregir los desacoples defensivos, recuperar la contundencia y transformar en goles las situaciones que esta vez dejó escapar. En Brasil no alcanzará con generar: Boca necesitará golpear en el momento justo para dar vuelta la serie.


