El marketing deportivo crece cada día dentro del mundo del fútbol y ahora será uno de los equipos más populares del país el que cambiará sus colores de siempre en la camiseta por el celeste y blanco de la Selección Argentina. Pese a que el contexto nos lleve a pensar que esto tiene que ver con el Mundial de Qatar 2022, la historia es bien diferente y es poco conocida para quienes desconocen el mundo del ascenso.
En 1962 se jugó el Primer Campeonato Sudamericano de Segunda División. Del plantel de 17 jugadores que representó a Argentina, 13 eran de Nueva Chicago. El equipo de Mataderos fue subcampeón y, pese a la polémica en el final (hubo una violenta reacción del plantel hacia el árbitro que dirigió el partido que consagró a Brasil) aquel equipo quedó en la memoria de los miles de seguidores del Torito.
Para el Sudamericano de Ascenso en Lima de 1962 la AFA intentó armar un equipo integrado por jugadores de todos los clubes, pero el proyecto no prosperó y ahí es donde aparece Nueva Chicago. Cuenta el historiador Daniel Mastroianni que fue quien propuso a los suyos para darle forma a aquel equipo que jugó en Lima del 25 de enero al 5 de febrero compitiendo contra Brasil, Chile, Perú y Paraguay.
El plantel argentino estuvo integrado por: Arturo López, Obdulio Oneto, Héctor Fernández, José Molinari, Roberto Pleitavinos, José Zárate, Julio San Lorenzo, Norberto Calandria, Alberto Daquarti, José Leónidas Juárez, Juan Carlos Vázquez, Alberto Horacio González y Juan Carlos Salomón, todos de Nueva Chicago y se completó con Hebert Pérez (Sarmiento), Juan Carlos Aguilar (Excursionistas), Juan Carlos Vigo (El Porvenir), Adalberto Marchesse (Newell’s); y luego se incorporó el arquero Rubén Germinaro (Sarmiento) porque se lesionó Oneto. El entrenador fue el Colorado Manuel Giúdice, recuerdan los textos de Querido Ascenso.


