El fútbol tiene esas escenas que parecen guionadas, pero que son tan reales como insólitas. El gol de Boca sobre el final del partido, que le permitió consagrarse campeón, dejó una secuencia desopilante en Rosario Central, donde jugadores e hinchas pasaron por todos los estados de ánimo en cuestión de segundos.
Mientras esperaban que terminara el encuentro, el tanto agónico del Xeneize cayó como un baldazo de agua fría. La desazón fue inmediata: algunos futbolistas se desplomaron sobre el campo de juego y en las tribunas también se multiplicaron los gestos de incredulidad.
Pero la historia todavía tenía un capítulo más. En medio de la confusión, muchos creyeron que el gol había sido anulado y pasaron de la tristeza a la euforia. Los jugadores volvieron a levantarse y los hinchas comenzaron a celebrar, convencidos de que el resultado les daba una alegría que finalmente nunca llegó.
La realidad era otra: el gol de Boca había sido válido y la consagración estaba consumada. Así, lo que parecía un festejo terminó convirtiéndose en un papelón involuntario, con imágenes que rápidamente se transformaron en material imperdible para las redes sociales.
De la ilusión al desconcierto, y del desconcierto a una celebración fantasma. Una secuencia insólita que tuvo a Central como protagonista y que el fútbol argentino difícilmente deje pasar.


