Horacio Tijanovich compartió con Diego Maradona una de las etapas más especiales de su carrera. En Gimnasia, en medio de la lucha por mantener la categoría, el delantero vivió desde adentro lo que significaba tener al Diez como entrenador. Años después, en una entrevista con Olé, repasó aquellos días y dejó varias historias que permiten entender la dimensión humana de una figura irrepetible.
Hoy en Central Córdoba, Tijanovich recordó que la llegada de Maradona representó una motivación extra para un plantel que debía afrontar una situación deportiva delicada. Gimnasia venía de pelear por la permanencia y, con Diego al frente, volvió a transitar una temporada marcada por la presión del promedio. Sin embargo, la presencia del astro argentino transformaba cada jornada.
“Tenerlo a Diego sí era como esa motivación extra”, reconoció el futbolista. También destacó la energía con la que vivía cada partido y el mensaje que les transmitía: quería que pidieran la pelota y jugaran. Para Tijanovich, compartir ese tiempo con Maradona fue una experiencia increíble, aunque la figura del entrenador imponía un respeto difícil de disimular.
La camiseta firmada para su papá y el pedido inesperado de Maradona
Entre los recuerdos que conserva de aquella etapa, Tijanovich contó una anécdota que tuvo como protagonista a su papá. El delantero quería regalarle una camiseta firmada por Diego y recurrió al utilero de Gimnasia, que solía acercarle prendas al entrenador para conseguir su autógrafo. Pero Maradona tenía otros planes.
“El utilero vuelve con la camiseta mía y me dice: ‘El Diego dice que vayas vos’”, recordó. Los nervios aparecieron de inmediato. Tijanovich tuvo que acercarse personalmente a la habitación de Diego, golpear la puerta y animarse a pedirle la firma.

Cuando finalmente entró, Maradona lo recibió y le preguntó por su familia. El jugador le contó que su papá vivía en el campo y trabajaba como asador. La respuesta del Diez fue tan inesperada como inolvidable: “Decile que quiero que me haga un asado”.
Tijanovich no podía creerlo. Después llamó a su papá para contarle que había conseguido la camiseta firmada y que, además, Maradona quería conocerlo para compartir un asado. La reacción fue inmediata: su padre se volvió loco y quería viajar a Buenos Aires.
La historia refleja uno de los aspectos que más recuerda el ex Gimnasia de su entrenador: detrás del ícono mundial había una persona cercana, pendiente de sus jugadores y de sus familias.
Los asados, el truco y la vida de Maradona en Gimnasia
Tijanovich también evocó los momentos compartidos fuera de la cancha. Maradona disfrutaba de observar las partidas de truco, el póker y los videojuegos durante las concentraciones, mientras que en los asados organizados en la casa de Lucas Licht encontraba otro espacio para compartir con el plantel. “Era muy feliz con los jugadores”, resumió.

La presencia de Diego, sin embargo, también alteraba por completo la rutina del club. El futbolista recordó que, cuando Gimnasia entrenaba antes de su llegada, prácticamente nadie se acercaba a mirar las prácticas. Con Maradona, en cambio, podían reunirse entre 200 y 300 personas en el predio.
“Nosotros siempre decíamos que jugábamos y el estadio se caía porque entraba Maradona y, a los dos segundos, cuando ya pasaba él, nos puteaban a nosotros”, contó entre risas, al describir cómo los futbolistas quedaban en un segundo plano ante la figura del Diez.
La muerte de Maradona y un recuerdo que todavía duele
El fallecimiento de Diego fue uno de los golpes más duros para aquel plantel. Tijanovich recordó que lo había visto durante el cumpleaños del entrenador en el Bosque, en plena pandemia, y que lo notó apagado. Cuando recibió la noticia de su muerte, no podía creerlo.
“Yo decía que no podía ser. Seguramente en un momento iba a llegar una noticia de que era falso, que estaba todo bien”, relató sobre aquellas primeras horas.
Después, los jugadores recibieron la indicación de ir a la Casa Rosada para despedirlo. Para Tijanovich, no se trataba solamente de la muerte de su entrenador, sino de la partida de un símbolo del fútbol argentino. Apenas dos días después, Gimnasia tuvo que jugar ante Vélez y consiguió una victoria que el futbolista sintió como un regalo desde arriba.

A la distancia, el exdelantero todavía intenta comprender el impacto que tuvo aquella despedida. “Fue la vez que más gente vi llorar en mi vida”, recordó sobre el velorio y el dolor que observó en las calles.
Y cuando le preguntaron qué le diría si pudiera volver a encontrarse con Maradona, eligió una respuesta sencilla, a la altura de la relación que construyeron: agradecerle. Porque, más allá de los goles, los partidos y la lucha por la permanencia, Tijanovich se quedó con los recuerdos de un entrenador que se interesaba por su hija, preguntaba por su familia y lo hizo vivir una experiencia que jamás imaginó.
“Yo lo tuve a Diego, que para mí es lo más grande que existe”, resumió. Una frase que explica por qué, para quienes compartieron aquellos días en Gimnasia, Maradona fue mucho más que un entrenador.


