La inflación fue del 1,9% en septiembre, según informó este martes el INDEC, y volvió a acelerarse respecto de agosto, cuando había registrado un 1,7%. De esta manera, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló un aumento del 23,6% en los primeros nueve meses de 2026 – muy por encima del 10,1% proyectado para el año- , en un contexto marcado por las dificultades de la actividad económica y las negociaciones del Gobierno de Javier Milei con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El dato interrumpe la breve desaceleración que había mostrado el índice en agosto y vuelve a poner presión sobre uno de los principales argumentos económicos de la administración libertaria. Mientras el Gobierno sostiene el equilibrio de las cuentas públicas como eje de su programa, la evolución de los precios convive con señales de enfriamiento de la economía y dificultades para mejorar las condiciones de vida.
Vivienda y educación, por encima del promedio
Entre las divisiones que componen el IPC, el mayor aumento de septiembre se registró en Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con una suba del 3,1%. En segundo lugar quedó Educación, con un incremento del 3%. Servicios de Comunicación (2,5%), Salud (2,4%) y Alimentos y bebidas no alcóholicas (2%) también se ubicaron por encima del promedio.

En el otro extremo, Restaurantes y hoteles tuvo la menor variación mensual, con un 1,1%, seguida por Prendas de vestir y calzado, que avanzó un 1,4%.
El dato llega con la economía bajo presión
La inflación de septiembre se conoce en un escenario en el que el Gobierno también enfrenta señales adversas en materia de actividad económica. A las dificultades para consolidar una recuperación se suma el impacto de los ingresos sobre el consumo, en un contexto en el que la desaceleración de los precios no necesariamente se traduce en una mejora equivalente del poder adquisitivo.
Además convive con otro mal dato de las últimas semanas: la pobreza subió más de 4 puntos y en el conurbano ya alcanza al 36,9% de las personas.
El resultado de agosto había ofrecido un respaldo al discurso oficial, después de que el IPC bajara al 1,7%. Sin embargo, la nueva cifra obliga a observar si se trata de un movimiento puntual o del comienzo de una tendencia de mayor persistencia inflacionaria.
“Que estemos abajo del 2% es un buen número teniendo en cuenta de donde venimos” indicó el vocero presidencial Adrían Ravier en una de las primeras reacciones del Gobierno nacional. En ese sentido, afirmò que “la baja no es una línea contínua” y que puede ser un “camino sinuoso”.
El frente financiero agrega otra dificultad al panorama económico. El FMI redujo su proyección de crecimiento para Argentina en 2026 y el Gobierno necesita cerrar la revisión del acuerdo para acceder a un desembolso cercano a los US$900 millones.
La aprobación de esa evaluación es relevante para las cuentas externas y para la estrategia económica oficial, que busca sostener el equilibrio fiscal mientras enfrenta necesidades de financiamiento y una actividad que todavía muestra dificultades para consolidarse.


