El programa “Palabras más, palabras menos” de LA CIELO FM 103.5 la profesora y gestora cultural Camila Sadi dialogó con humor y citas a grandes pensadores, sobre “Birrita Filosófica” y como desarmó el lenguaje académico para invitar a debatir sobre los vínculos, la existencia de Dios y las preguntas incómodas del día a día.
Un arranque con imperativo kantiano
El cruce mañanero arrancó sin anestesia conceptual. Entre risas, La Cielo le dio la bienvenida a la docente increpándola con la famosa máxima de Immanuel Kant. La respuesta de Sadi marcó de inmediato el tono terrenal que predica, “quisiera, pero no siempre se puede, ¿viste?, porque ante todo humano, ante todo uno tiene sus intereses”.
Con esa misma frescura explicó el corazón de su proyecto, “mi intención absoluta siempre con la filosofía es que podamos vivirla desde un lugar de disfrute”. Según la docente, términos como cogito ergo sum o imperativo categórico suelen generar distancia, “te hacen sentir como que para hablar de filosofía tenés que estar metidísimo en un tema o haber leído un libro”, sostiene Sadi. Si bien remarcó el valor ineludible de la lectura, contrapuso una urgencia de la época, “considero que es indispensable sobre todo conversar los unos con los otros en un contexto que cada vez nos invita más al encierro”.
La cerveza como “lubricante” del pensamiento
Durante la charla se debatió por qué la tradición filosófica derivó en textos herméticos de nicho. Ante la inquietud de los conductores sobre libros accesibles —como los célebres manuales de Adolfo Carpio o Julio Morán—, Sadi detalló la dinámica real de sus encuentros en bares, bautizados “Birrita Filosófica”.
“La charla está lubricada por cerveza”, bromeó el equipo periodístico, mientras la invitada profundizó en la sociología del espacio, “mucha gente va sola, gente que entre sí no se conoce y se conoce ese día, son como encuentros independientes. A veces pasa que es muy Tinder esto, gente que después genera vínculos y muchas amistades”.
La premisa para participar elude cualquier elitismo académico, “no hay bibliografía obligatoria, es simplemente haber vivido y tener ganas de salir del ritmo cotidiano y parar un poco a hacerse la pregunta con otros”. Entre los disparadores habituales aparecen el arte, el chisme, la amistad, la sexualidad y el tiempo.
¿Flechazo o construcción? El amor bajo el bisturí
Uno de los momentos con mayor densidad del programa ocurrió al desentrañar una de las preguntas debatidas en las últimas reuniones, ¿el amor es un flechazo o una construcción?.
El debate encendió al estudio cuando uno de los conductores rememoró una discusión personal sobre el amor a primera vista. Sadi intervino ordenando el dilema en clave filosófica, “en esta pregunta estamos haciéndonos también la pregunta de si el amor es un estado —algo que me atraviesa y que yo no controlo— o si el amor es una actividad, un arte”.
Con precisión didáctica, ilustró ambas posturas, “si es una construcción, yo estoy trabajando y haciendo algo para sostenerlo, para mantenerlo con vida como un bebé”. “En cambio, si es un estado, es un momento espontáneo donde yo no tengo nada que hacer, soy un sujeto pasivo que ama”, sostuvo la docente.
Sadi remarcó que indagar en la filosofía no busca verdades abstractas, sino herramientas de vida, “en la filosofía hay intereses y también una intención de hacernos vivir mejor. Entonces ahí no importa solamente la verdad, importa también la respuesta que nos conviene y que nos hace mejores”. El recorrido histórico del tema la llevó a citar El banquete de Platón, la hipótesis del amor romántico como invención burguesa frente a los matrimonios arreglados, y la monogamia como mandato cultural y religioso.
Para la profesora, el afecto es la viga maestra de la existencia, “considero que el amor es lo que hace que todo lo demás nos importe: ya sea la política, el deporte, la justicia o la libertad”.


