En La Plata le costaba encontrar su lugar. En Boedo, en cambio, empieza a sentirse dueño de la pelota. Facundo Farías cambió de camiseta, de escenario y, fundamentalmente, de protagonismo. Porque el delantero que se marchó de Estudiantes en busca de los minutos que no conseguía con continuidad en el Pincha está empezando a recuperar su mejor versión en San Lorenzo. Y los números, acompañados por sus actuaciones, reflejan una transformación: en apenas cinco partidos con el Ciclón ya acumuló casi la mitad de los minutos que había disputado en 19 encuentros durante su paso por el equipo platense en esta temporada.
La última demostración llegó frente a Deportivo Riestra. En la victoria 1-0 de San Lorenzo, gracias al gol de Teo Rodríguez Pagano, Farías fue la gran figura de la cancha. Jugó los 90 minutos, se convirtió en la manija del equipo y repartió cuatro pases de gol que pudieron haber ampliado la diferencia. Se movió, pidió la pelota, buscó asociaciones y asumió la responsabilidad de conducir los ataques. Una actuación que terminó con el reconocimiento de los hinchas: se fue aplaudido por la gente del Ciclón.

Y no se trató de un rendimiento aislado. Desde su llegada a Boedo, Farías completó tres de los cinco partidos que disputó. Solamente fue reemplazado ante Boca, en una decisión que despertó cuestionamientos entre los hinchas por la importancia que ya había adquirido en el funcionamiento ofensivo del equipo, y frente a Talleres, precisamente en su debut, cuando también había sido la figura de San Lorenzo.
Entre esas actuaciones apareció, además, su primer gol con la camiseta azulgrana. Fue ante Independiente, en Avellaneda, con un remate desde afuera del área que le permitió al Ciclón empatar el encuentro. Una muestra de una de las cualidades que habían convertido a Farías en un futbolista de enorme proyección y que ahora comienza a recuperar con regularidad.
La diferencia está, sobre todo, en el tiempo de juego. En San Lorenzo lleva 402 minutos distribuidos en cinco presentaciones. Una cifra que ya representa casi la mitad de lo que había acumulado con Estudiantes en 19 partidos durante la temporada. Es decir, en apenas un puñado de encuentros en Boedo encontró una continuidad que le había resultado esquiva en La Plata. Y ese rodaje empieza a traducirse en confianza, rendimiento y protagonismo.
La palabra de Farías

“Me voy sintiendo cada vez mejor, contento en lo individual e intentando que mi mejoría sirva para el equipo”, dijo Farías después del triunfo ante Deportivo Riestra. Una declaración que resume el momento que atraviesa: cuanto más juega, más importante se vuelve para San Lorenzo.
Lo curioso es que su llegada al Ciclón había respondido a un pedido de Néstor Gorosito, el entrenador que impulsó su incorporación y que posteriormente fue despedido. Sin embargo, pese al cambio de conducción, Farías no perdió terreno. Todo lo contrario: consiguió afirmarse como uno de los futbolistas más determinantes del ataque azulgrana.
Mientras tanto, en Estudiantes siguen de cerca su evolución. Farías fue cedido a préstamo hasta junio de 2027, con una opción de compra fijada en tres millones de dólares. El Pincha, incluso, continúa haciéndose cargo de una parte de su salario. Una inversión que mantiene por un jugador que no había logrado consolidarse y que ahora empieza a mostrar en otro club las condiciones que lo llevaron a ser una apuesta importante.


