Desde hace veintitrés años, el campo El Amanecer de la UNLP se convirtió en su hogar, su trinchera productiva y el escenario cotidiano donde cría a sus tres varones. Ella es Zulma Álvarez, tiene 47 años y encarna una de las voces más firmes del asociativismo y el empoderamiento femenino en la ruralidad bonaerense de Magdalena.
En dialogo exclusivo para INFOCIELO cuenta sobre la organización de la 2º edición de la Fiesta criolla de la Mujer Rural y de la su recorrido institucional que se consolidó a lo largo de los años. Actualmente transita su segundo período como presidenta de la Asociación del Centro Educativo para la Producción Total N° 29 (ACEPT), tras haber desempeñado el rol de secretaria y acumular once años de trabajo ininterrumpido en el consejo directivo.
“Hoy en día las mujeres de la ruralidad somos más visibilizadas y nuestro trabajo es reconocido gracias a qué hubo otras mujeres que lucharon para esto. Hoy, nosotras tomamos la posta y seguimos ese camino para las nuevas generaciones”, reflexiona Zulma con la convicción de quien valora la huella colectiva.

Un engranaje de producción y comunidad
La labor de Zulma se extiende a dos proyectos fundamentales de promoción comunitaria, por un lado, se desempeña como referente promotora en La Juntada, un espacio enfocado en la producción de huevos. Además, forma parte de la Cooperativa La Posta del Hornero como productora y ejerce el rol de síndico del puesto.
Desde la ACEPT 29, el impulso al desarrollo de cada mujer de la ruralidad se canaliza mediante grupos de promoción, capacitaciones y un respaldo constante a las producciones individuales y colectivas, articuladas en ocasiones a través de proyectos territoriales gestionados por los ministerios provinciales.
La Fiesta Criolla: cuando el esfuerzo se vuelve multitud
El hito más reciente de esta construcción colectiva es la Fiesta Criolla de la Mujer Rural, un evento que refleja una trayectoria de doce años de celebraciones impulsadas por la ACEPT 29, junto a mujeres rurales, con el acompañamiento de la Municipalidad de Magdalena y distintas instituciones de la localidad.
Sus orígenes inmediatos se remontan a una entrega de diplomas realizada en 2024, cuando un grupo de mujeres rurales recibió su primer carnet de conducir.
Aquella semilla germinó en una segunda edición que superó ampliamente todas las expectativas.
“Comenzó a finales de febrero de este año con 8 comisiones compuestas por más de 60 personas y el día de la fiesta fuimos alrededor de 100 personas colaborando. Fue un éxito en todos los sentidos, el clima, la gente, los más de 130 puestos de artesanos y emprendedores, las instituciones y todos aquellos que compartieron esta celebración”, detalla Zulma.
Su involucramiento en la fiesta abarcó múltiples frentes operativos, trabajó en la gestión general junto a las técnicas Mariu Vela y María Alcat; en relaciones institucionales al lado del director Luis Lisaso y el coordinador del área de producción Juan Beltrami; y acompañó de cerca a las comisiones de parrilla y buffet, organización de puestos y el Patio de Comidas, coordinando el trabajo solidario de las cooperadoras institucionales que se sumaron a la jornada.
Mirando al futuro
Con la satisfacción de haber superado el objetivo de visibilizar a la mujer del campo y a la ACEPT 29, el equipo ya proyecta los próximos pasos. Tras agradecer profundamente a todos los que hicieron posible este encuentro, Zulma deja abierta la invitación para lo que viene,
“Nos sentimos felices de haber logrado y superado nuestro objetivo. Agradecemos a todos los que formaron parte de esta celebración y los esperamos para la Tercera edición de La Fiesta Criolla de la Mujer Rural”.


