Llegó de Italia a los tres años y la primera casa argentina que tuvo quedó en Banfield, en el sur del conurbano bonaerense. Setenta y ocho años después, Piero De Benedictis murió este miércoles 7 de octubre, a los 81, en el Hospital Italiano de Buenos Aires, donde estaba internado. La causa de la muerte todavía no trascendió.
Le puso música a un padre inmigrante en “Mi viejo” y a la bronca de una época en “Para el pueblo lo que es del pueblo”. El mensaje de despedida habla de “profundo dolor” por el fallecimiento del querido Piero.
Fue seminarista, cantante melódico de la tele, cura en una película con Luis Sandrini, blanco de la dictadura, funcionario de la Provincia y, durante diez días de 2012, prófugo de un tribunal de La Plata.
Un nene de Gallipoli, un seminario y un debut en la tele
Piero Antonio Franco De Benedictis nació el 19 de abril de 1945 en Gallipoli, en la región italiana de la Puglia. Llegó en 1948 con sus padres, Lino y Ornela, y su hermana Gabriela. Vivieron en Banfield hasta 1951. Después se mudaron a Allen, en el Valle del Río Negro, donde el padre sostuvo un negocio de radios y tocadiscos. Ahí hizo la primaria y empezó con la música.
Su formación siguió en el seminario, con pasos por Viedma y Villa Devoto. Lo rodearon sacerdotes comprometidos con los más pobres, entre ellos Carlos Mugica, y de ahí le quedó la sensibilidad social que después atravesó sus letras.
Dejó el seminario a fines de 1963, a los 18 años. El 6 de enero de 1964 debutó en la televisión en Remates musicales, cantando canciones italianas. Se retiró tres años para estudiar y componer. En 1968 conoció al escritor José Tcherkaski, y esa dupla escribiría juntos durante casi tres décadas.
“Mi viejo”: una letra de cinco minutos
“Mi viejo” salió en 1969 y lo hizo famoso en toda América Latina. La letra, en realidad es de Tcherkaski y habla de su propio padre, un inmigrante ruso llegado a la Argentina en 1930 que murió cuando José tenía 14 años. Según contó el propio Tcherkaski tiempo después, se escribió en cinco minutos.
Piero la cantó y el tema dejó de ser de ellos: tuvo centenares de versiones y se volvió un clásico de cada Día del Padre. En el doblaje mexicano de Los Simpsons, Homero llegó a cantar una adaptación.
El año siguiente fue el de “Pedro Nadie”, que ganó el primer puesto y los tres Gallos de Oro del Festival Internacional da Canção de Río de Janeiro. Era la primera vez que la Argentina se imponía en la fase internacional de ese certamen.
En 1970 también estuvo en el cine, en El profesor patagónico, de Fernando Ayala, con Luis Sandrini. Hizo de un joven cura cantor llamado Raúl y puso en la banda de sonido “Mi viejo”, “Llegando, llegaste” y “Juan Boliche”.
Su filmografía incluye además Heroína (1972), Mercedes Sosa, como un pájaro libre (1983) y el corto Bang Bang (1990), de Raúl Perrone. Entre sus temas más difundidos están también “Tengo la piel cansada de la tarde” y “Cómo somos”, que ganó el Festival de la Canción de Buenos Aires en 1969.
Discos quemados, un intento de secuestro y un molino en España
Con Coplas de mi país (1972) y Para el pueblo lo que es del pueblo (1973), Piero dejó la balada y apuntó a la desigualdad, la persecución política y la violencia de Estado.
De esos discos salieron “Que se vayan ellos”, “Los americanos” y “Las cosas que pasan”, que muchos cantaron en actos y peñas. Entre 1975 y 1976 aumentaron los hostigamientos. Hay registros de que las matrices de sus discos fueron quemadas y su música, prohibida. Denunció un intento de secuestro y en 1976 se fue del país.
Pasó por Italia y España. En Utande, un pueblo de Guadalajara, vivió en un viejo molino, cultivó una huerta orgánica y se alejó de los escenarios. Su hijo Juan, de tres años, viajó a vivir con él casi un año. Esa huerta fue el origen de lo que haría después. Volvió en 1981, cuando la dictadura entraba en su tramo final. En 1982 llenó dos veces el estadio Obras y dio siete funciones en el Teatro Ópera.
De la protesta a la propuesta
A mediados de los 80 dijo que había convertido la canción de protesta en canción de propuesta. Fundó una granja ecológica cerca de Campana, en la provincia de Buenos Aires, con adolescentes de familias humildes.
Según su biografía, el proyecto llegó a unas 200 ecogranjas en varios países, una de ellas en Estados Unidos, para que chicos en riesgo social aprendieran a cultivar y a pensar en soberanía alimentaria.
Trabajó en esa tarea desde la Fundación Buenas Ondas con Indra Devi, la maestra de yoga a quien convenció de instalarse en Buenos Aires. Con ella viajó a Egipto y a la India y grabó dentro de la pirámide de Keops.
En 1985 participó de conciertos a beneficio de las víctimas de la tragedia de Armero, en Colombia. En 1995 editó un doble disco por los derechos de los niños, con David Gilmour, Annie Lennox, Joaquín Sabina, León Gieco y Diego Maradona. Las regalías fueron para UNICEF.
Su disco infantil La sinfonía inconclusa en la mar (1975) fue el más vendido de su carrera. Con Colombia tuvo un vínculo de décadas. Recibió la ciudadanía en 1994, de manos del presidente Ernesto Samper. La ceremonia estaba prevista un año antes y se suspendió por la muerte de Pablo Escobar. Fue embajador de paz de buena voluntad y en 2016 ganó el Latin Grammy a la Excelencia Musical.
El funcionario bonaerense y la causa que prescribió
En 1998, el gobernador Eduardo Duhalde lo designó en el área de Cultura de la Provincia. Asumió a fines de junio y prometió una gestión “distinta”.
La causa judicial que lo alcanzaría años más tarde se abrió en 2002, impulsada por los fiscales Gabriel Sagastume y Virginia Bravo. Investigaba el manejo de 40 subsidios de la Subsecretaría de Minoridad bonaerense a la Fundación Buenas Ondas, que él presidía, para becas en una ecogranja educativa que, según la acusación, nunca se implementaron. Estaba imputado por fraude a la administración pública, junto a otros tres integrantes de la fundación.
El 7 de febrero de 2012, tras faltar a la primera audiencia del juicio oral, el Tribunal Oral en lo Criminal 5 de La Plata lo declaró en rebeldía y ordenó su captura. Pasó diez días prófugo. Su defensor, Miguel Ángel Pierri, sostuvo que se habían extraviado en la Justicia unos 3000 documentos que desmentían la acusación y pidió la prescripción.
Piero dijo que todo se reducía a cuatro medias becas mal respaldadas y a una diferencia de unos 90 dólares, y se definió como “un indignado”. La orden de captura se levantó y la causa terminó prescripta, sin sentencia. Nunca estuvo detenido.
Los últimos meses y la familia
Con su primera esposa, María Laura Lampreabe, tuvo a Juan de Benedictis (1975), músico y actor que tocó en su banda. A comienzos de los 2000, Juan fue pareja de Juana Viale. La hija de ambos, Ámbar (2003), es bisnieta de Mirtha Legrand, y Piero fue su abuelo. Con su segunda esposa, Mariana Schettini, tuvo a Giuliano y Fiorella.
Siguió trabajando hasta el final. En abril de este año presentó en Colombia su repertorio infantil, con actores, bailarines y su banda.
Días antes de morir celebró que su voz cantando en italiano sonara en un desfile de Saint Laurent de la colección de verano 2027.
En 2011 había grabado el himno de Banfield, el club del barrio donde vivió de chico, para Fútbol para Todos. En 2018 se presentó como candidato a diputado en Italia por el Partido Democrático, en la circunscripción de América Meridional.


