Tras el viaje a New York, la mesa chica del gobierno nacional volvió a la Argentina solo para tomar un vuelo con destino a París. En la ciudad capital de Francia se organizó la Argentina Week, una feria que busca atraer inversiones al país. El ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, entra en modo desesperación.
Es que la actividad económica no solo no está despegando sino que sigue cayendo y las elecciones se acercan. Ayer, la senadora nacional Patricia Bullrich dijo ante empresarios que no se puede “tener la industria caída, la construcción caída, el comercio caído” y volvió a tensar la cuerda con Casa Rosada. Más allá de las cuestiones políticas Argentina cerró el 2024 como el país que menos inversión extranjera directa y no hay RIGI, desinflación, orden macro, ni relato libertario capaz de revertir eso.
En este contexto, el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, aprovechó el viaje a París para sacar un nuevo as de la manga: el programa Ciudadanía por Inversión. Se trata de una iniciativa creada en mayo del año pasado con el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 366/25 con el que Javier Milei reformó las leyes migratorias. Esa norma, entre otras cosas, habilitó a las universidades nacionales a cobrarle sus servicios educativos a extranjeros.

Evidentemente, tanta urgencia no había porque el programa Ciudadanía por Inversión fue creado hace más de un año y recién hoy se anunció la puesta en marcha. En realidad, el ministro Caputo afirmó que va a estar operativo “para recibir solicitudes durante el cuarto trimestre de 2026”.
La intención del gobierno nacional es que las personas extranjeras que acrediten haber realizado inversiones relevantes en el país puedan solicitar la ciudadanía argentina. Según Caputo, esta política “se enmarca en el proceso de apertura e integración internacional que impulsa la Argentina, acompañado por las reformas que estamos implementando para atraer inversiones”.
La letra chica del Ciudadanía por Inversiones
Desde el Ministerio de Economía aclararon que las solicitudes que se presenten “estarán sujetas a un proceso de evaluación riguroso destinado a preservar la seguridad nacional, la integridad del sistema financiero y el prestigio internacional de la ciudadanía argentina”.
Lo cierto es que el programa contempla dos alternativas para acceder a la ciudadanía: hacer un aporte directo y no reembolsable al Tesoro Nacional por 350 mil dólares o suscribir un título público de USD 800.000 creado especialmente para la ocasión. En este sentido, más que un documento a cambio de inversiones parece ser una operación de venta, sobre todo la primera variante.
Los hijos y cónyuges de quien haya hecho la solicitud también podrán acceder al beneficio. En este caso deberán acreditar el vínculo correspondiente y hacer su aporte, según la categoría: los cónyuges e hijos de entre 18 y 25 años, solteros y sin hijos, podrán solicitar la ciudadanía mediante un aporte de USD 100.000 al Tesoro Nacional. Los menores de 18 años podrán hacerlo mediante un aporte de USD 25.000.
De esta manera, el gobierno nacional estima que un grupo familiar podría gestionar la ciudadanía argentina de todos sus integrantes por unos 500 mil dólares. Primero deberán hacer el aporte e iniciar el trámite, luego serán evaluados por distintos organismos públicos (entre ellos la SIDE y la UIF) y finalmente la Dirección Nacional de Migraciones será la encargada de aprobar o rechazar las solicitudes.


