Moria Casán entrevistó este jueves en su programa matutino a Emiliano Tarragona, el taxiboy que denunció al actor Maxi Ghione por un secuestro. Tarragona se conectó para contar su versión. Moria se conectó para otra cosa.
El zócalo ya había marcado el tono: “Maxi Ghione preso” arriba y, entre comillas, una frase del entrevistado: “Me quise ir y sacó un arma”. Ghione, que vivió gran parte de su vida en La Plata, no tuvo micrófono en el estudio está preso y por supuesto, no pudo defenderse.
La regla de oro del servicio
El primero en jugar fue el entrevistado. Con la seguridad de quien recita el reglamento de una profesión colegiada, Tarragona dejó asentada su política: “Yo no consumo cuando hago el servicio”. La frase tiene algo de matrícula habilitante. Faltó que aclarara si la norma rige también los feriados.
Moria no la dejó pasar ni medio segundo. Primero fue por el lado del actor: “Él consumía y vos lo mirabas?”. Después fue por el lado del propio Tarragona, con una calculadora imaginaria: “En 5 hs una línea te mandaste bebé”. El “bebé” llegó al final, como el lacre de una citación.
La escena tiene su lógica interna. Tarragona había ido a plantear que el desbordado era el otro. Moria había ido a medir el desborde de todos los presentes, pantalla incluida. En ese terreno la conductora juega de local: pregunta corto y repregunta más corto todavía, con la aritmética a favor. Cinco horas, una línea. La cifra tiene aire de moderación que nadie le había pedido defender.
La señora que está en su casa
Con el consumo ya liquidado, Moria pasó a lo que consideró el verdadero interés de la audiencia. “Contale a la señora que está en su casa cuánto cobrás”, le pidió. La señora en cuestión, a media mañana, con la pava en el fuego y sin haber consultado a nadie, quedó convertida en destinataria oficial del tarifario.
El “bebé” merece un párrafo aparte. En la boca de Moria alcanza para sonar a mimo y a sentencia en la misma sílaba, un doble uso que el entrevistado no tuvo manera de contestar.
Un entrevistado que llegó a contar que era víctima de un secuestro terminó rindiendo, en vivo y sin aviso previo, una presentación de su lista de precios, trámite que ningún protocolo de atención a víctimas contempla.
Una denuncia grave en un estudio de televisión
Entre pregunta y pregunta asoma el expediente: un secuestro y un arma, según el relato de Tarragona, contra un actor que está preso.
Mientras tanto, el panel derecho de la pantalla fue pasando fotos de Ghione con gorra, con sombrero y con delantal, un desfile de looks para un ausente encarcelado.
El fragmento que circula en redes se detiene en el consumo y en el precio. Del secuestro queda el zócalo. Ghione aparece al mismo tiempo como el que consumía, según Moria, y como el que sacó un arma, según el entrevistado.


