El dato oficial de la pobreza volvió a golpear con la dureza de una constante argentina, pero esta vez el salto trajo consigo una perplejidad estadística, la cifra trepó cuatro puntos porcentuales en solo seis meses sin que mediara una corrida cambiaria ni un colapso macroeconómico repentino. Para comprender este fenómeno, los periodistas Alvino y Nuria dialogaron en el programa “Palabras más, palabras menos” de LA CIELO FM 103.5 con Leopoldo Tornarolli, economista, profesor de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) e investigador del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS).
Un salto anunciado sin disrupción a la vista
Al analizar la reacción inicial frente a las estadísticas oficiales, Tornarolli admitió que se trató de “un número quizás sorpresivo en la magnitud de la suba, pero no inesperada la suba”. Según explicó el especialista, en la publicación previa de marzo —correspondiente al segundo semestre del año anterior— ya se percibía que, aunque el promedio semestral había mostrado un descenso inicial, la dinámica de los últimos meses se había revertido. Los primeros indicadores del primer trimestre confirmaban este sendero ascendente.
“De cualquier modo, yo esperaba quizás un punto menos, una cosa algo más parecido a 31 por ciento. Una suba de cuatro puntos en seis meses es considerable, más teniendo en cuenta que no hubo ninguna disrupción económica importante, no hubo una devaluación, no hubo ninguna crisis particular en el periodo, que normalmente es lo que suele ocurrir cuando se dan estos saltos”, puntualizó Tornarolli durante la entrevista.
La explicación, sostuvo el economista, reside en la combinación de una inflación tenaz y un mercado de trabajo estancado. Entre mayo de 2025 y marzo de 2026, durante diez meses consecutivos, la lucha contra la inflación no logró avances y pasó de menos del 2 por ciento mensual al 3,4 por ciento en marzo. A esa aceleración de precios se le sumó el deterioro de los ingresos familiares, “el mercado laboral no ha creado empleo y, si se ha creado empleo, en general ha sido empleo de poca calidad en el sector no registrado, que supone salarios más bajos, que supone la falta de acceso a la protección social”.
Cómo se mide la indigencia y la ‘ilusión’ del ingreso total
Frente a las dudas sobre el mecanismo de evaluación del INDEC, Tornarolli enfatizó la naturaleza metodológica del indicador, “la pobreza en Argentina es básicamente una medición de poder adquisitivo”. El método contrasta la totalidad de los recursos declarados por el hogar —no solo salarios, sino transferencias estatales, jubilaciones o alquileres— contra el costo de dos canastas de referencia, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que marca la línea de indigencia, y la Canasta Básica Total (CBT), que delimita la pobreza.
Sin embargo, el economista expuso las simplificaciones que entraña el modelo estadístico. “Si la canasta alimentaria vale no sé, 500.000 pesos, un hogar que tiene 510.000 pesos es un hogar que es calificado como pobre pero no indigente”, ejemplificó Tornarolli. El problema, aclaró, es que dicho hogar raramente destina la totalidad de sus recursos a alimentarse, ya que debe costear otros servicios e insumos esenciales, “quizás destina 350.000 a alimentación nada más, pero el método no mira eso, no mira en qué gasta el hogar”.
El atraso de las canastas y el impacto no contemplado de las tarifas
Uno de los tramos más reveladores del intercambio abordó el envejecimiento de la estructura de consumo utilizada para calcular la pobreza. Tornarolli recordó que las canastas deben actualizarse periódicamente para reflejar “los patrones de consumo de la sociedad”. En Argentina, sin embargo, el proceso arrastra un rezago severo, la última actualización formal se realizó en 2016 sobre la base de Encuestas Nacionales de Gastos de los Hogares de 2004/2005.
Desde 2023 a la fecha, el rubro que experimentó los incrementos más severos fue el de los servicios públicos (luz, gas, agua, transporte). “La actualización de la canasta llevaría a que tuvieran un peso mayor los servicios públicos”, explicó el investigador. Al no haberse recalculado la ponderación oficial, la canasta actual subestima el gasto real que las familias destinan a pagar tarifas.
Al ser consultado sobre el impacto directo de esta omisión, Tornarolli fue contundente, “si se hubiera hecho eso entre 2023 y la actualidad, tendríamos una canasta que hubiera aumentado más. Tendrías un par de puntos mínimamente, quizás tres o cuatro más en la tasa de pobreza”.
La grieta geográfica: de Concordia a CABA
La radiografía expone además profundas brechas territoriales a lo largo y ancho del país. En el mapa de la vulnerabilidad, aglomerados como Concordia superan holgadamente el 50 por ciento de población en condición de pobreza, acompañados históricamente por ciudades como Resistencia y diversos nodos del Noroeste Argentino (NOA).
En el Gran La Plata, la tasa escaló al 37,8 por ciento, superando el promedio nacional (32,3%) y alineándose con la dureza del Conurbano bonaerense (36,9%). Según Tornarolli, aunque La Plata suele registrar valores similares al Conurbano, presenta mayor fluctuación estadística debido al menor tamaño muestral de las encuestas locales.
En el extremo opuesto del espectro socioeconómico se ubica la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), manteniéndose habitualmente como el único aglomerado del país con registros inferiores al 20 por ciento. Asimismo, algunas zonas de la Patagonia exhiben indicadores comparativamente favorables, destacándose el Gran Neuquén —impulsado por la actividad hidrocarburífera de Vaca Muerta—, además de Río Gallegos y Ushuaia.
Incertidumbre para el segundo semestre
De cara a la próxima medición oficial que se publicará en marzo del año entrante, el economista del CEDLAS vislumbra un escenario de estancamiento en niveles elevados. Pese a que los datos de actividad económica de julio resultaron negativos y se aguarda una tibia recuperación entre agosto y septiembre, las fuerzas en pugna tienden a neutralizarse.
“Por un lado tenés el componente positivo que es que los últimos meses bajó la inflación, pero la actividad no parece que vaya a ayudar mucho y el mercado laboral no va a tener una reactivación muy fuerte, con lo cual no espero la verdad movimientos muy amplios ni hacia arriba ni hacia abajo, espero valores bastante similares a los que conocimos ayer”, concluyó Tornarolli.


