La pobreza alcanzó al 32,3% de las personas durante el primer semestre de 2026, mientras que la indigencia trepó al 7,5%, según el informe difundido por el INDEC. Ambos indicadores aumentaron respecto de la segunda mitad de 2025, cuando la pobreza había alcanzado al 28,2% y la indigencia al 6,3%.
En los 31 aglomerados urbanos relevados por el organismo, que concentran una población de alrededor de 30,1 millones de personas, 9,7 millones quedaron por debajo de la línea de pobreza y 2,2 millones en situación de indigencia.
El dato aparece como una señal negativa para el Gobierno de Javier Milei, que había construido parte de su defensa del programa económico sobre la estabilización de la economía, la reducción de la inflación y la recuperación de los ingresos como vías para mejorar las condiciones sociales.
El Conurbano, por encima del promedio nacional
La fotografía es todavía más sensible en la provincia de Buenos Aires. En los partidos del Gran Buenos Aires, la pobreza alcanzó al 36,9% de las personas, casi cinco puntos por encima del promedio de los 31 aglomerados urbanos. El indicador alcanza allí a unos 4,9 millones de personas.
La indigencia también se ubicó por encima de la media nacional y llegó al 9,9% de las personas. En términos de hogares, la pobreza alcanzó al 29,7% y la indigencia al 7,6%.
El resto de los principales centros urbanos bonaerenses también mostró registros elevados. En Gran La Plata, la pobreza alcanzó al 37,8% de las personas y la indigencia al 9,2%. En San Nicolás-Villa Constitución, los indicadores fueron del 35,5% y 10,3%, respectivamente.
En otros puntos de la provincia, la situación fue diferente. Bahía Blanca-Cerri registró 26,6% de pobreza y 6,2% de indigencia, mientras que Mar del Plata presentó 20,4% y 5%, respectivamente.
Subieron la pobreza y la indigencia
El aumento respecto del segundo semestre de 2025 fue significativo. La pobreza pasó del 28,2% al 32,3% de las personas, un incremento de 4,1 puntos porcentuales. La indigencia, en tanto, pasó del 6,3% al 7,5%, con una suba de 1,2 puntos.
El propio informe del INDEC aporta una explicación vinculada con la evolución de los ingresos y de las canastas básicas. Durante el período, el ingreso per cápita familiar aumentó en promedio un 11,5%, mientras que la Canasta Básica Alimentaria subió 21,4% y la Canasta Básica Total avanzó 19,6%.
La diferencia entre ambas velocidades terminó impactando directamente sobre los indicadores sociales. Los ingresos de los hogares no alcanzaron a acompañar el incremento de las canastas utilizadas para determinar las líneas de pobreza e indigencia.
La situación afecta especialmente a los menores. Durante el primer semestre, el 44,5% de los chicos de entre 0 y 14 años se encontraba en situación de pobreza, mientras que el 10,8% atravesaba condiciones de indigencia.
Un dato incómodo para el Gobierno
El resultado llega después de otros indicadores que habían mostrado dificultades para que la recuperación alcanzara de manera homogénea al conjunto de la economía. En el segundo trimestre, el Producto Bruto Interno cayó 0,6% frente al período anterior, mientras que la desocupación llegó al 7,9% y la informalidad laboral alcanzó al 45%.
El Gobierno, sin embargo, sostiene que la baja de la inflación, la recuperación del salario real y el crecimiento de las exportaciones terminarán impulsando una mejora de las condiciones económicas. En esa línea, Javier Milei volvió a defender el rumbo fiscal y afirmó ante su Gabinete que “al populismo no se le gana con populismo”.
El nuevo informe del INDEC introduce una dificultad para ese relato: durante los primeros seis meses del año, la pobreza volvió a crecer y la indigencia también aumentó, mientras que el principal núcleo urbano de la provincia de Buenos Aires quedó casi cinco puntos por encima del promedio.


