La coincidencia de Javier Milei y Axel Kicillof en la ciudad de Nueva York terminó transformándose en un contrapunto político y mediático de alto voltaje. Mientras la comitiva oficial de la Casa Rosada llegó a Manhattan enfocada en la disertación presidencial ante la Asamblea General de las Naciones Unidas y en contactos diplomáticos acotados, el gobernador de la provincia de Buenos Aires articuló una nutrida agenda económica y política que acaparó las miradas de los analistas financieros y de la prensa internacional.
El impacto de las reuniones de Kicillof en pleno corazón de la diplomacia y las finanzas globales terminó por desencadenar un duro exabrupto del Presidente, quien no ocultó su malestar durante un encuentro con banqueros e inversores en la sede del Citi Bank.
El cierre del paso de Milei por Nueva York estuvo marcado por una fuerte exposición en la sede del Citi Bank organizada por la Fundación Federalismo y Libertad, de origen tucumano. Aunque la exposición buscaba destacar los indicadores macroeconómicos y las reformas del gobierno libertario, el Presidente interrumpió su habitual libreto para arremeter directamente contra el gobernador bonaerense.
“Si aparecen pelotudos hablando por Nueva York, sube el riesgo país. Creo que saben a quién me refiero”, lanzó Milei ante el auditorio financiero. El jefe de Estado responsabilizó directamente a Kicillof por la suba del riesgo país a 566 puntos básicos y calificó el fenómeno como “riesgo Kuka”, en respuesta a las declaraciones del mandatario provincial en la residencia del alcalde neoyorquino donde afirmó que “el milagro argentino no existe”.
La irritación de la Casa Rosada encontró su explicación en el despliegue de Kicillof en los centros de decisión económica. En una agenda de alto vuelo coordinada por el analista Javier Timerman, el gobernador bonaerense logró sentar a la mesa a tenedores de bonos provinciales y gigantes institucionales como Eaton Vance, Vanguard, GoldenTree, Mesarete y BlackRock.
Ante ellos, Kicillof buscó enviar una señal de previsibilidad de cara al escenario político nacional descartando una agenda política extrema. “No soy un loco que vengo a destruir todo”, fue la sintesis que ensayó. Lo escucharon representantes de corporaciones internacionales, entre las que figuraron Google, Microsoft, Mastercard, MetLife, Chevron y Dreyfus.
Además, como contó INFOCIELO, el gobernador participó de un desayuno en Gracie Mansion, la residencia oficial del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, un evento que contó con la presencia de mandatarios globales como el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez. Posteriormente, cerró su gira con una conferencia magistral sobre desarrollo y geopolítica en el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Columbia, terminando de instalar una imagen de alternativa de poder de cara a los próximos años.


