Cuando no hay fútbol, cuando el juego no parece ser la solución, un equipo que quiere ser campeón tiene que encontrar otras respuestas. Hoy, Argentina las encontró en la entrega, el sacrificio y la rebeldía. Rasgos de este equipo que siempre están, pero que hoy florecieron más que nunca y le permitieron conseguir un triunfo inolvidable.
En el primer tiempo, Argentina fue de menor a mayor. Entró como en casi todo el mundial. Apático, pastoso, y casi sin meterse en juego. Es por eso que el golazo de cabeza de Egipto no llamó la atención. Esa pasividad para crear se trasladó a la zona defensiva, cuando los defensores argentinos miraron como Ibrahim marcó, de cabeza, el 1 a 0.
De allí en más el equipo sintió el golpe. Tardó algunos minutos para sobreponerse y de a poco logró empezar a sumar pases. Y en ese volumen de juego que empezó a crecer, llegó un fantástico pase de Enzo a Tagliafico que derivó en el penal. Un penal que Messi ejecutó mal y contuvo el arquero, para que el #10 erre de manera consecutiva su segundo penal.
Luego Argentina mejoró. Tagliafico fue clave para que el equipo lograse profundidad pero falló en la definición. Ni Messi ni Julián pudieron doblegar a Egipto. la más calara fue un cabezazo de Mac Allister, que salió a las manos del arquero que, con gran reacción, evitó el 1 a 1.

En el complemento la Scaloneta continuó en la misma dinámica. Intentando, yendo a buscarlo, pero sin encontrar el camino para generar peligro. Y a todo eso le sumó su peor partido defensivo, quedando mal parado en varias oportunidades y sufriendo dos goles más, uno anulado por el VAR y otro válido que estiró la ventaja de los africanos.
Argentina parecía en la lona, acabada. No había respuestas y el semblante de los futbolistas era ya de despedida. Pero a este equipo nunca hay que darlo por muerto, porque por algo son los campeones del mundo. Romero ganó de cabeza -otra camino no había hasta el momento-, descontó y arrancó otro partido.
Faltando 10 minutos el equipo de Scaloni se llevó puesto al seleccionado egipcio -ya sin piernas y extenuado-, empató el partido gracias al capitán y, ya en el alargue, se puso al frente tras una contra bien manejada por Lautaro y mejor definida por Enzo. 3-2 y a casa.
Uno de los partidos más apasionantes de Argentina en el último tiempo. Un muestra total de rebeldía y carácter. Un muestra de campeón. La Scaloneta volvió a pasar sufriendo pero dando la cara y luchando hasta el final. Está en cuartos y espera por Suiza o Colombia.

