Con la obligación y la necesidad de ganar para seguir en la pelea por conseguir los playoffs, Gimnasia se plantó en Córdoba y superó con claridad a un duro rival como lo es Belgrano. De entrada se adueñó de la pelota, se hizo cargo del partido y jugó siempre pensando en el arco rival.
Durante los primeros minutos de partido el Lobo manejó más y mejor la pelota, aprovechando bien los espacios y triangulando con precisión en el mediocampo. Así, llegó rápidamente al gol de la ventaja, que fue anulado por un offside milimétrico del Chelo Torres. Si bien no sumó, el equipo de Pereyra creció aún más a partir de esa jugada y se supo superior.
Y mucho más aún cuando 15 minutos más tarde Arasa expulsó correctamente a Ricca por una dura infracción sobre Nacho Fernández por detrás. El capitán, una vez más, líder absoluto del equipo y del juego, manejando los hilos y el ritmo del partido. Como ocurrió en Caseros, nuevamente la figura del partido.

Si bien le costó plasmar la superioridad futbolística en el marcador, finalmente lo logró sobre el cierre de los primeros 45 minutos gracias a un centro venenoso de Barros Schelotto, que contó con la llegada sorpresiva de Torres y la confusión del arquero del Pirata.
Ya en el complemento, Gimnasia fue inteligente para jugar con la ventaja en el marcador y con la superioridad numérica. Se cerró bien atrás, priorizó el orden, pero sin perder de vista el arco rival y los contraataques. Por ello, sobre el final, terminó cayendo en un ida y vuelta frenético en donde lo pudo liquidar, pero al mismo tiempo pudo sufrir el empate.
Teniendo en cuenta el rival y el momento del campeonato, Ariel Pereyra consiguió uno de sus triunfos más importantes de su interinato. Hilvanó cinco victorias al hilo y puso al Lobo en zona de playoffs, dependiendo de sí mismo -incluso de un empate- para estar en los octavos de final.

